DAVID FUENTEFRÍA, S/C Tfe
A nadie se le escapa que el rector de la Universidad de La Laguna (ULL), Ángel Gutiérrez, no está pasando por el mejor momento de su ejercicio. El conflicto por la homologación salarial que ha sublevado al profesorado de la institución contra el Gobierno de Canarias, y que se ha saldado con un mes de huelga y un centenar de denuncias de alumnos exigiendo la devolución de las tasas académicas, ha dejado al mandatario en una complicada posición de mediador en la Mesa de Diálogo sobre Universidades, foro de cuyos aciertos o fracasos puede depender el futuro de la actual tregua docente.
-¿Qué valoración realiza tras la primera reunión de la Mesa negociadora convocada el jueves?
-Estamos en buen camino para cerrar de forma positiva el conflicto, pero de momento no puedo opinar más porque la del jueves fue sólo una reunión preliminar, en la que el consejero se mostró dispuesto a hablar de todo lo relativo a las retribuciones del profesorado, incluidos los complementos retributivos.
-¿Qué tiene que decirle a quienes le han acusado de actuar con cierta tibieza a lo largo de todo el conflicto?
-Estoy expuesto al escaparate público y, por tanto, al juicio público de mis actuaciones. Yo no tengo el convencimiento de haber sido tibio; al contrario, he estado realizando gestiones permanentemente. Lo que pasa es que prefiero actuar más desde la reserva de los despachos que desde ese escaparate. Por eso es posible que algunos hayan deducido cierta tibieza en mi defensa del profesorado, pero yo no lo creo.
-Sin embargo, ¿no tiene la sensación de haber actuado con una diplomacia excesiva -de la que le acusan precisamente esas voces- que le justificaba para actuar siempre por detrás de los acontecimientos?
-Tampoco lo creo. Si esta Mesa se ha constituido estoy convencido de que ha sido gracias a gestiones personales mías ante la Consejería. Por eso no tengo ni la sensación de haber actuado por detrás de los acontecimientos ni la de haber actuado con tibieza, aunque asumo, como no puede ser de otra manera, las críticas que quieran hacerme.
-¿Por qué algunos decanatos ofrecían durante el conflicto cifras tan altas del seguimiento de la huelga cuando en muchos casos no se estaban cumplimentando las hojas que el Rectorado sirvió a los centros para su medición?
-El seguimiento de la huelga se realizó mediante dos procedimientos. Los decanatos daban la relación de las clases que debían impartirse y de las que no se habían impartido, lo que, en algunos centros, arrojaba porcentajes muy altos, y bastante menores en otros. La huelga fue seguida muy desigualmente según las facultades, pero ésta es sólo una parte. Cosa distinta es el control de los profesores que seguían el paro. Esto se hacía firmando en unas hojas que distribuyó el Vicerrectorado de Ordenación Académica, expresando así si lo secundaban o no. Con esas hojas se produjo una casuística muy variada, porque hubo decanos que las depositaron en las conserjerías de los centros, y me consta que en algunas de ellas desparecieron; en otros casos me han llegado noticias de que han aparecido nombres de profesores tachados. Por ello se ha arbitrado otro sistema, para los profesores afectados por estas circunstancias, en el que pueden expresar su seguimiento o no de la huelga a través de una declaración jurada, a la que hay que presumir toda la veracidad que la legislación le reconoce.
-¿Qué piensa hacer cuando reciba las denuncias del alumnado para la devolución de las tasas?
-No las he recibido aún. Ayer (por el jueves) llamé al registro general de la Universidad y sólo habían entrado tres, pero es una decisión que tendré que tomar. El alumnado está haciendo peticiones incompatibles entre sí, porque no se puede pedir que se devuelvan las tasas al no haber recibido clases, y al mismo tiempo que se arbitre un sistema para recuperarlas. Como tampoco que se me pidan descuentos al profesorado por no dar las clases, pero que les obligue a recuperarlas. Por tanto no es una decisión fácil; tendré que estudiar las competencias que tengo al respecto -que algunos ven muy claras que me corresponden a mí, aunque yo tengo mis dudas- y actuar al respecto.
-Disipada esa niebla competencial, ¿devolvería o no devolvería el dinero?
-Si se llega a la conclusión de que el Rectorado está obligado a la devolución de las tasas, lo hará. Pero primero es necesario llegar a dicha conclusión, que de momento no tengo clara en absoluto.
-¿Cómo afrontaría la Universidad una rotura de la tregua del profesorado?
-No me pongo ni siquiera en ese escenario. Sería la peor situación para la Universidad, porque ya sería muy difícil reconducir los problemas.
-¿Cree que, con todo lo acontecido, el contrato programa va a poder estar listo antes de final de año, como constaba en las previsiones?
-Tengo serias dudas, porque en este momento todavía no se han reanudado las negociaciones. La situación de conflicto ha incidido en ellas, y la prueba es que todavía no se han retomado las reuniones al respecto -al menos con La Laguna- para seguir avanzando. He estudiado el proyecto de presupuestos autonómico, existen partidas reservadas en previsión de que, incluso iniciado el año 2005, se puedan incorporar al desarrollo de los contratos programa que se aprueben. No estamos en la mejor situación posible, porque hubiera sido deseable que el documento ya estuviera firmado, pero tampoco estoy excesivamente preocupado, porque al menos en la ley presupuestaria se garantiza, mediante esas partidas, la ejecución de parte de las acciones que se acuerden en el documento.
-¿Cuál es la inyección económica que satisfaría las previsiones?
-Me imagino que las acciones deben destinarse a personal, y pensando más en el personal de administración y servicios que en el profesorado. Es importante también desarrollar la plantilla dedicada a las tecnologías de la información, más acciones concretas para bibliotecas y técnicos de los Servicios de Apoyo a la Investigación, aunque todo ello no está aún cuantificado. También son precisas nuevas acciones en infraestructuras, y no sólo para la construcción de nuevos centros. Sí necesitamos una partida muy importante para obras REM (reposición, equipamiento y mantenimiento de edificios), dado que el enorme patrimonio inmobiliario que tenemos necesita una financiación enorme para evitar que se nos venga abajo. Hay edificios que están casi en esta situación, y no tanto el caso paradigmático de Bellas Artes como Educación, Biología, Agrícolas o el propio Edificio Central. También es crucial habilitar partidas que faciliten la convergencia con Europa. Este proceso no va a resultar gratuito, porque va a exigir nuevas infraestructuras y la enseñanza a través de la red va a revelarse un aspecto muy importante. En este sentido, se ha dado ya algún paso como la renovación de la tecnología en red de la ULL, y antes de que termine el año el campus de Anchieta será un área inalámbrica, como lo será, desde luego, el resto de la Universidad antes del final de 2005.
Gasto por alumno
-Una de las principales apuestas que Consejería y Universidad hicieron pública en los inicios de esta negociación era el aumento del gasto por alumno. ¿Cómo se traducirá este apartado?
-Esto me hace gracia. Todo el gasto de la Universidad se mide por alumno, por lo tanto no entiendo cuando se habla del "gasto dedicado al alumno". ¿Es que el gasto de los profesores no se destina en función de su dedicación al estudiante? Cuando el consejero se refirió a eso, creo que lo que quería era expresar gráficamente un intento de reequilibrar los capítulos. El peso del capítulo 1 (personal) es muy alto comparado con el 2 (gastos corrientes) o el 6 (inversiones), y hay que reequilibrarlo. Pero está claro que el gasto de personal redunda en los alumnos.
-¿Comparte con el consejero que el sistema de contratos programa contribuye a crear una "cultura de la estabilidad presupuestaria"?
-Esa cultura se puede crear, primero, con el compromiso de esta casa y de los que trabajamos en ella de controlar el gasto. Y también con la política de contención del gasto que pusieron en marcha mis dos predecesores inmediatos, con la que, entre todos, vamos a dejar enjugada la deuda histórica de la ULL. El contrato programa no incluye una cultura de control del gasto, y sí de adquisición de compromisos institucionales y de respuestas a esos compromisos.
-El responsable del Plan Estratégico de la ULL ha apuntado a que en su fase preliminar se han descubierto sorpresas poco agradables, como el elevado índice de abandono de alumnado o que la dimensión financiera de la ULL respecto a la media española era mucho peor de lo que se afirmaba.
-Depende de los capítulos que se analicen. Lleva razón el Gobierno de Canarias cuando dice que en gastos de personal las Universidades canarias son de las mejor financiadas. En gasto corriente por alumno, desde luego estamos muy por debajo de la media del resto, que es precisamente lo que trataremos de corregir en este contrato programa, con el reequilibrio al que antes aludía.
-Pero ¿qué es lo que lleva a abandonar a un estudiante?
-Me tiene preocupado esa situación. En La Laguna todavía es muy moderada; definitivamente, en el curso 2003-2004, "sólo" -si se me permite el adverbio- perdimos 300 alumnos, a pesar de que se dijo que habían sido mil. Y no me preocupa el hecho de que aparentemente, hasta ahora, tengamos menor capacidad de captación de alumnos, porque el número de los de nuevo ingreso está estabilizado. La pérdida de estudiantes tampoco es uniforme en todas las titulaciones; hay algunas en las que se detecta un abandono mayor, porque determinadas asignaturas de determinados departamentos se están convirtiendo en escollos insalvables para algunas personas. Por ello queremos establecer medidas que permitan corregir la situación.
-¿Se sienten desplazados de alguna forma por el Gobierno ante, por ejemplo, las campañas que ha desarrollado en favor de la Formación Profesional?
-No cabe duda. Hasta ahora, esas campañas a favor de la FP, sobre todo en los ciclos superiores, están suponiendo una competencia con la Universidad, y la competencia es buena. Lo que tenemos que hacer es esforzarnos por demostrarle a la gente que la aventura universitaria todavía merece la pena. A mis propios hijos les digo que se planteen lo que quieren ser cuando tengan cuarenta años, no cuando tengan dieciocho. Y desde luego, para eso, son mejor herramienta los estudios universitarios que la Formación Profesional.
-Nunca le pregunté qué le parece que la ley permita que un político de larga trayectoria en una determinada formación pueda estar al frente del Consejo Social de la Universidad.
-No me parece el mejor de los modelos posibles. Sin embargo, dicho esto, tengo que decir también que he encontrado en José Miguel González una persona permanentemente dispuesta al diálogo. A veces, los modelos teóricos tienen problemas, pero, cuando se le ponen nombres y apellidos, las actitudes personales pueden contribuir a resolver esos problemas.
-Respecto a la convergencia europea, ¿cree que La Laguna puede perder el tren en el apartado investigador?
-La investigación en la ULL no me preocupa, porque no sólo es buena sino que mejora año tras año, y a pasos agigantados. Los resultados de las convocatorias de los Planes Nacionales, la participación de esta casa en proyectos europeos o las propias resoluciones de convocatorias de investigación del Gobierno autónomo indican que este apartado es bueno. Donde realmente nos vamos a jugar el ser o el no ser en ese proceso es en el posgrado, en cuyo diseño vamos a tener que ser muy rigurosos, porque es lo que realmente va a diferenciar a unas universidades de otras en cuanto a su calidad.
-¿Se ha agilizado ya la farragosa burocracia de la Comisión de Doctorado?
-El Consejo de Coordinación Universitaria acaba de abordar el nuevo borrador sobre posgrado, que sin duda reducirá las rigideces del anterior decreto.
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