Ya no hay charcos en el barranco
Al final sucedió lo que todos sabíamos que iba a suceder. Llegan las primeras lluvias, baja el agua por el barranco de Las Angustias y, por el camino, se lleva consigo los vertidos residuales de la depuradora de El Puerto de Tazacorte, depositados desde hace meses en los charcos artificiales creados en el cauce del mismo justo enfrente de una urbanización de viviendas. En fin, casi todo tiene un lado positivo y otro negativo. El positivo, que ahora el olor putrefacto ya no es tan intenso. El negativo, ¿a dónde ha ido a parar el vertido? Para aquellos que estudiaron algo de Geología o Hidrogeología en la antigua EGB la respuesta a esta pregunta es bien sencilla.
El hospital se sigue mojando
El hospital general está "gafado" porque primero se inauguró sin entrar en funcionamiento y cuando lo hizo al poco tiempo se empezó a mojar. Ya han pasado cuatro años y sigue con las famosas goteras. La imagen de los cubos y los pañales en el suelo es penosa y alguien tendría que dar la cara porque los palmeros se merecen un centro sin agua en el suelo. Es un peligro y una vergüenza.
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