1-0
Real Madrid Dinamo kiev
Casillas Shovkovskyi
Míchel Salgado Sablic
Roberto Carlos Gavrancic
Iván Helguera Rodolfo Dantas
Pavón El Kaddouri
Guti Yussuf
Zidane Shatskikh
Figo, m.29 Ghioane, m.86
Ronaldo, m.80 Diego Rincón, m.75
Raúl Gusev, m.63
Owen, m.65 Kleber
CAMBIOS
Solari, m.29 Peev, m.86
Morientes, m.80 Bialkevic, m.75
Celades, m.65 Cernat, m.63
árbitro
Gilles Veissiere (Francia). No mostró tarjetas.
gol
1-0, m.33: Owen define a lo delantero centro tras recibir de Ronaldo.
incidencias
Unos 80.000 espectadores presenciaron este encuentro de la tercera jornada de la Liga de Campeones disputado anoche en el estadio Santiago Bernabéu. Llovió durante gran parte del mismo.
COLPISA, Madrid
En un partido tenso, vibrante, angustioso, de esos de ida y vuelta que ya escasean en un juego tan sistemático, el Real Madrid se impuso por oficio, experiencia, un guardameta estelar y algo de fortuna. Los blancos fueron valientes, con una actitud sin tacha de principio a fin, pero mostraron preocupantes signos de merma física y serias deficiencias defensivas.
Si García Remón alineó a toda su artillería, Szabo, técnico del Dinamo, no le anduvo a la zaga con su osado planteamiento. Lejos de esperar al Real Madrid, lo que habitualmente supone una derrota segura por más que este curso los blancos anden peleados con el gol, decidió atacarle, buscar sus puntos más débiles.
El arranque dejó la sensación de que el Madrid se daría un festín. En apenas cinco minutos tiró más a puerta que prácticamente en siete jornadas de Liga y obligó a lucirse a Shovkovskiy. La clara superioridad española, empero, se acabó con el disparo al poste de Zidane en un lanzamiento de falta.
Owen rescató a su equipo cuando comenzaba a sufrir y, además, acababa de perder a Figo por un fuerte rodillazo en su muslo. Poco antes de que el inglés se estrenase como goleador en el Real Madrid en una acción de puro oportunismo bien llevada por el recién entrado Solari y Ronaldo, Casillas ya había tenido que hacer un par de buenas paradas y ver cómo un tiro raso del uzbeco Shatskykh lamía su palo derecho. Y en la última jugada del primer período, el meta salvó el empate al sacar una mano milagrosa en un testarazo de Gavrancic.
Conocedor de que puntuar en el Bernabéu suponía su clasificación virtual para octavos, el Dinamo salió enloquecido en la reanudación. Atosigó al Real Madrid, llevó el silencio a las semipobladas gradas y durante muchos minutos dio la sensación no sólo de poder empatar sino de darle incluso la vuelta al partido. García Remón también lo vio claro y decidió retirar a Owen para reforzar con Celades la zona ancha. El Madrid, roto físicamente a excepción de un gran Solari en su reaparición, aguantó como buenamente pudo y tuvo el partido en algún contragolpe mal definido por Ronaldo.
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