LO QUE SE PREMIA HOY en día es la capacidad para resolver problemas. Resulta trivial señalar que una carretera tiene demasiadas curvas y está llena de baches. Lo importante es lograr un trazado rectilíneo y buscar un tipo de asfalto que no se deteriore tanto. Decir, a estas alturas, que la RIC no ha podido materializarse en modernizar las empresas canarias y crear empleo, suena a perogrullada.
El Archipiélago tiene un Régimen Económico y Fiscal -el tan mencionado REF-, para compensar los inconvenientes -handicaps, dirían los mentecatos- de su situación geográfica, insularidad, mercados sin la masa crítica que los haga rentables, etcétera. No obstante, tras muchos años de REF y sus instrumentos de aplicación -además de la RIC está el Régimen Específico de Abastecimiento-, resulta que los indicadores económicos con mayor incidencia sobre el bienestar social no son los mejores del país. Más bien están entre los peores. Tenemos -lo comentaba el otro día- una carísima cesta de la compra, un desempleo por encima de la media y unos índices de pobreza preocupantes.
Mientras escribo esto, observo a un camarero en la puerta de un bar; uno de tantos miles de trabajadores canarios, al igual que un oficinista o la cajera del supermercado. Me pregunto cuál sería su reacción si alguien les explicase, de forma clara, que mientras las empresas se han librado de pagarle al erario unos 18.000 millones de euros en concepto de dotaciones para la RIC, los ciudadanos de las Islas carecen de beneficios fiscales similares. Y, lo que es peor, que esa enorme cantidad de impuestos no ingresada -al menos de momento- en las arcas públicas, apenas ha generado empleo fuera del turismo y la construcción, sectores que tocan el límite de su crecimiento si es que no lo han rebasado ya. Una situación que se agrava, si cabe, por la circunstancia de que Canarias es una de las tres comunidades autónomas con mayor desigualdad en el reparto de la renta, junto a Galicia y Castilla-León. ¿Dónde está el efecto positivo de esos beneficios fiscales? O, visto desde otro ángulo, ¿a quiénes están favoreciendo en realidad?
Ante este panorama, que posiblemente empeore cuando el precio del petróleo repercuta de forma más acusada sobre el turismo, asusta que se hable de propuestas exóticas respecto a la RIC; verbigracia, invertirla ahí enfrente. Una posibilidad que se abona expandiendo la idea, errónea pero conveniente para algunos, de que no existe otra posibilidad para evitar que este instrumento fiscal se vuelva contra las propias Islas, al inducir un desarrollo turístico e inmobiliario que el territorio ya no admite.
Existe, desde luego que sí, algo más que turismo y cemento; aunque aprovechar las nuevas posibilidades requiere un cambio de mentalidad -y hasta de competencia- empresarial. No sólo los trabajadores deben reciclarse. A muchos nos gustaría que se empezase a hablar en serio de esas alternativas; los problemas, insisto, ya nos los han enunciado hasta el aburrimiento. En días sucesivos, si ustedes me lo permiten, a lo mejor expongo algunas ideas al respecto por si interesan a alguien. Aunque lo dudo; mientras lo actual siga dando la rentabilidad que da, conceptos como nuevas tecnologías, biología molecular o moderna industria farmacéutica suenan a chino.
rpeyt@yahoo.es
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD