SIMON PERES, líder del partido laborista teme por la vida del primer ministro israelí, Ariel Sharon, y quiere creer que "los servicios de seguridad habrán aprendido de lo que pasó con Rabin y le protegerán perfectamente". Van a cumplirse nueve años del asesinato de Isaac Rabin por un ultranacionalista judío y ahora algún otro podría sentirse tentado a hacer lo propio por Sharon. En términos políticos, históricos y aún materiales, se diría que la situación ha empeorado: el general Rabin quería hacer la paz global con los palestinos; el general Sharon sólo quiere abandonar Gaza y un pedacito de Cisjordania, por indefendibles.
El tono de los opositores a la evacuación, una mezcla de colonos agrupados en la Yesva, ultraortodoxos de varias extracciones y el ala dura de la derecha del Likud (el partido del propio Sharon) ha subido mucho allí donde las cosas empeoran: el registro emocional, excitado y utilizado sin pudor por los propios colonos y una parte del rabinato.
Un debate formalmente técnico entre escuelas rabínicas sobre si es lícito abandonar "tierra judía" ha llevado a extremos apenas digeribles en una sociedad democrática y laica convencional: incitando a los soldados a desobedecer las eventuales órdenes de evacuación, un rabino, Abraham Safiro, no ha dudado en decir que sus palabras "son la voluntad de Dios".
La especificidad del sistema político israelí está siendo puesta a prueba con desbordamientos como el anotado y el deterioro de los mecanismos institucionales disponibles es muy visible. Por ejemplo, los sectores hostiles a la evacuación no darán por válida una aprobación por el parlamento, que podría llegar en una votación el próximo domingo.
Ese día, Ariel Sharon tal vez gane, para lo que deberá reunir al menos 61 votos de los 120 posibles en la Knesset. Pero el espectáculo será muy indeseable: la votación saldrá adelante porque el partido laborista (19 escaños) y otras formaciones menores lo harán posible, mientras un número apreciable de diputados del Likud votan en contra. En tales circunstancias, ¿se puede mantener la situación sin pensar en elecciones anticipadas? Sharon dice que no teme comicios adelantados, pero no es verdad y eso explica que parezca más dispuesto a considerar un referéndum, como le exigen sus detractores. Entre tanto, se han dado instrucciones a Instituciones Penitenciarias para que haga hueco al elevado número de colonos que tal vez deban ser encerrados. Increíble.
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