COLPISA, Madrid
La Unidad contra la Droga y el Crimen Organizado (UDYCO) intervino antes del 11-M tres conversaciones entre dos implicados en los atentados sin que los agentes se percatasen de que preparaban la masacre de los trenes. Jamal Ahmidan "El chino" y Otman El Gnaoui se comunicaron a través de sus teléfonos móviles el 17, 28 y 29 de febrero, y aunque hablaron de "la casa de Morata de Tajuña", Burgos, Leganés y una furgoneta, la Policía no sospechó nada, ya que las escuchas eran parte de una operación contra el tráfico de drogas.
"A toro pasado" lo confuso se torna evidente, se disculpó el entonces responsable de la UDYCO y ahora jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, Juan Manuel Calleja. El comisionado del PP Vicente Martínez-Pujalte salió al quite y subrayó que "es fácil acertar las quinielas los lunes". Lo cierto es que el testimonio de Calleja puso de manifiesto una vez más que las fuerzas de Seguridad tuvieron al alcance de la mano impedir el 11-M, pero no se percataron de que se preparaba el mayor atentado de la historia de España.
El comisario explicó que "El chino", fallecido en el suicidio colectivo de Leganés el 3 de abril, se puso en contacto el 17 de febrero con Otman, cuyo teléfono móvil estaba "pinchado" porque la Policía sospechaba que era un traficante de drogas. En la conversación sale a relucir el nombre de Asri Rifaat, otro de los suicidas, se menciona Leganés y "El chino" pide "un clavo y un chico" para "la carretera del norte". La UDYCO no saca ninguna conclusión de este diálogo, a su juicio, "sin sentido".
La Policía tampoco hace una lectura comprensible de otras charlas del 28 y 29 de febrero entre los mismos interlocutores en las que Ahmidan comunica que está a "200 kilómetros de Burgos" y Otman sugiere que no entre en esa ciudad. "El chino" trasladó el explosivo usado el 11-M de Avilés a Madrid el 28 de febrero y fue multado tres veces en la provincia de Burgos. Esos días también hablan de la "casa de Morata de Tajuña" -en la que el comando preparó el atentado y armó las mochilas-bomba- y si está "arreglada". Otman era el encargado de las tareas de albañilería en la chabola y está en prisión imputado por colaboración con banda armada.
No hablaron de explosivos
Calleja aseguró que en ningún momento hablaron de dinamita ni de nada que sugiriese que se preparaba un acto terrorista. "Si hubiésemos interpretado que había algo de tráfico de armas o explosivos habríamos actuado con inmediatez". Así lo hizo la UDYCO con la intervención del teléfono de Zouhier, "pinchado" en la misma operación que condujo a Otman y que tenía como jefe máximo a "un tal Lofti", que no participó en los atentados. Zouhier habló el 17 de marzo con su contacto en la Guardia Civil, al que informó de la posible participación de "El chino" en los atentados ya que tenía "goma dos, detonadores". Los responsables de la unidad, ignorantes de que era un confidente, informaron al cuerpo y Zouhier fue detenido dos días después.
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