G. MARTÍN, S/C de Tenerife
Ventura, de Tejina, amigo de todos y de los muchos que lo conocen por su pueblo, y toda la isla tinerfeña, es quizás el más querido por sus conciudadanos, y almacén de vivencias tejineras.
Popularmente conocido entre sus vecinos, se halla desde hace casi un año postrado en la cama, recibiendo a los que le conocen con una pícara, simpática y sana sonrisa, mientras sus familiares le cuidan y miman, le atienden en todas sus necesidades personales.
¿En toda esta comarca a qué entierro faltó mientras apenas y con bastón podía ir hasta la parada de guagua?
¿Quién no conoció el bar de su nombre "Casa Ventura" en la casa de Melillo -Manuel Rodríguez- donde se bebía y comía pagando los clientes con poco o nada, según Ventura dispusiera de un caldero de lentejas, potaje con gofio, y todo el mundo a comer?
Que conste, en honor a la verdad, que esta merecida semblanza en torno al protagonista de la misma, bullía en mi mente desde hace tiempo, pero un día, en la Calle Arriba de este pueblo de Tejina, me paró para saludarme el incansable Chano Rojas, convertido en un sistemático y particular cronista de Tejina, y me dice textualmente: "D. Gregorio, me gustaría que usted fuera quien publicara en EL DÍA, algo sobre Ventura, este hombre del que usted conoce sus excepcionales virtudes, de persona entrañable que tanto apreciamos". Y dicho y hecho, con sumo agrado e intrínseca coincidencia, así lo hago.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD