EL DÍA, Arona
La preocupación que tiene el sector pesquero de la comarca por la proliferación de jaulas marinas en la costa sureña es cada vez mayor, ya que en la actualidad ocupa "más de un millón de metros cuadrados", según ha manifestado el patrón mayor de la cofradía de Los Cristianos, Vicente Rivero.
"Tal es así, que, lejos de sostener, es una fuente permanente de contaminación, además ha supuesto para nosotros una competencia desleal, tanto en el mar, que nos han desplazado, como en los mercados, lesionando nuestros intereses", comenta.
Hasta hace un tiempo "pescábamos en un litoral que era de todos, protegiéndolo y respetándolo, pero nunca se nos había ocurrido que fuera posible colocar mojones de una media de 90.000 metros cuadrados y dando concesiones a entidades privadas".
Cambio de los fondos
Señala que "tampoco podemos olvidarnos de que las jaulas marinas contaminan, cambian los fondos y llegan especies indeseables, como bogas, palometas, arenques o escualos de diferentes tamaños".
"Vemos cómo se agrede al mar y también la pasividad de las administraciones, en este caso la Consejería de Agricultura y Pesca no hace todo lo que tiene en su mano para evitar esa agresión, y todo ello motivado por cuestiones económicas", matiza.
Apunta que "cuando se quieren instalar jaulas marinas nosotros alegamos, pero nuestras consideraciones no son tenidas en cuenta porque no interesan, al igual que tampoco las recomendaciones de la Universidad de La Laguna, que elabora un informe sobre los lugares donde no se deben ubicar y el Gobierno de Canarias, sin embargo, las autoriza".
Sin seguimientos
El patrón mayor opina que "todo ello se hace porque hay mucho dinero por medio, obviando la sostenibilidad. Además, los informes de impacto y control no existen y no hay un seguimiento del daño que causa la acuicultura a la flora y fauna marina".
Por todos estos motivos, su traslado a mar abierto es una exigencia, "por el bien de la comarca, en particular, y del Archipiélago, en general, ya que no podemos olvidarnos tampoco del enorme impacto visual que ocasionan estos elementos semisumergidos".
Por razones técnicas, "las jaulas están colocadas entre 28 y 30 metros de profundidad, lo que está provocando que se extiendan a lo largo de toda la costa".
Señala que el cambio de ubicación se puede aplicar, "para lo que existen estudios que lo confirman, pero si no se hace es por un tema meramente económico y de comodidad, porque al acuicultor le viene mejor tenerlas en la orilla".
Este periódico no pudo conocer la opinión de la Administración autonómica sobre esta crítica.
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