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La Policía detiene en Parla a otro marroquí por su implicación en el 11-M

El sospechoso que a última hora del pasado viernes era detenido figuraba como el abonado de un número de teléfono localizado entre los cascotes de la casa de Leganés donde se suicidaron los siete cabecillas terroristas de los atentados de Madrid. Ahora se pretende esclarecer sus vínculos con "El chino".
9/may/04 18:13
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COLPISA, Madrid

Efectivos de los servicios de Información de la Policía detuvieron a última hora de la tarde del viernes en la localidad de Parla (sur de Madrid) a un marroquí, acusado de estar supuestamente vinculado con algunos de los siete cabecillas terroristas del 11-M que se suicidaron el pasado 3 de abril en el piso del número 40 de la calle Carmen Martín Gaite de Leganés.

Según informaron fuentes la lucha antiterrorista, una anotación con el número de teléfono del sospechoso, cuya identidad no trascendió, fue encontrada por los funcionarios de la Policía Científica entre los cascotes de la vivienda devastada en la que encontraron la muerte el líder de la célula islámica, Serhane "Ben Fakhet", Jamal Ahmidam, los hermanos Mohamed y Rachid Oulad, Abdennabi Kounjaa, Anuar Asri Rifaat y un séptimo terrorista aún no identificado. Los expertos policiales investigan si el arrestado el viernes mantenía contactos asiduos con el Jamal Ahmidam, "El chino", número dos del comando terrorista y supuesto autor material de la masacre.

El marroquí arrestado fue trasladado a la sede central de la Comisaría General de Información en Canillas, en Madrid, para su interrogatorio.

Con la detención de este último sospechoso se eleva ya a 37 el número de personas que han sido arrestadas en España en el marco de las investigaciones policiales del 11-M y que han pasado a disposición judicial. De ellas, 12 permanecen en prisión por orden del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo y otras 25 han quedado en libertad, aunque algunas de ellas con cargos.

Entre los doce encarcelados figuran cinco presuntos autores materiales de la masacre. El resto que continúa en prisión están relacionados con las redes de narcotráfico y compraventa de coches robados que sirvieron para financiar los atentados.

La investigación

Además de las 37 detenciones practicadas en España, en Marruecos y Estados Unidos se han producido otros dos arrestos relacionados con el 11-M: el 25 de marzo fue detenido en el país magrebí Hicham Ahmidam, primo de "El chino" y presunto miembro del grupo de narcos, y el 6 de mayo el FBI capturó en Portland (Oregón) al abogado norteamericano Brandon Mayfield, cuyas huellas aparecieron en una bolsa encontrada en la camioneta abandonada por los terroristas en la estación de Alcalá de Henares.

No habían pasado 24 horas de los atentados de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia y las huellas dactilares ya comenzaban a apuntar a que la masacre podía ser obra de terroristas islámicos, aunque había dudas y puntos por confirmar.

Según han desvelado fuentes de la lucha antiterrorista, la Policía Científica encontró las improntas de Jamal Zougam durante el riguroso examen al que fue sometido el 11-M por la tarde-noche la furgoneta que los terroristas abandonaron en Alcalá de Henares. La identidad de Zougam no tardó en salir a la luz, ya que el marroquí estaba "reseñado" en los bancos de datos criminalísticos por sus relaciones con varios de los implicados en la investigación sobre la célula española del 11-S.

El análisis lofoscópico en la furgoneta, propiedad de un carpintero del barrio de Tetuán, apareció un gran número de huellas de familiares del ebanista, empleados y distribuidores. Sin embargo, el SAID-21, el Sistema Automático de Identificación Dactilar, comenzó a despejar dudas esa misma noche. Mandos de la investigación desvelaron este sábado que en esa base de datos, de un millón de sospechosos con antecedentes y miles de improntas sin nombre encontradas en escenas de crímenes, estaba reseñado Jamal Zougam. Más tiempo se tardó en saber que entre las huellas también estaban las del hermano de Zougam, Mohamed Chaoui Achab, y las del empleado del locutorio, Mohamed Bakali Butalika, que no estaban reseñados en el SAID-21.

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