EFE, Madrid
Menos impuestos para las familias y para los colectivos con menores rentas, así como para los contribuyentes con mayores problemas económicos y de acceso al mercado laboral centran las promesas fiscales de los partidos políticos para las elecciones generales del 14 de marzo.
Tanto el PP como el PSOE e IU se comprometen en sus respectivos programas a rebajar la presión fiscal para impulsar la economía y el empleo, aunque difieren en sus planteamientos y en los porcentajes de reducción tributaria, a la vez que la oposición incide en primar más a las rentas del trabajo frente a las del capital.
En su programa electoral, el PP propone reducir los tipos marginales del IRPF, de modo que el máximo pase al 40 por ciento frente al 45 actual, y el mínimo, del 15 al 12 por ciento.
Asimismo, el PP seguiría fomentando el ahorro e introduciría un mínimo exento de 300 euros por debajo del cual las rentas del ahorro quedarían libres de tributación.
Además, elevaría las deducciones para los minusválidos y las familias con más de dos hijos y discapacitados a cargo y aumentaría la cuantía de las ayudas a las madres trabajadoras fuera del hogar con hijos menores de tres años.
También el PSOE se compromete a bajar los impuestos y en concreto, a reducir el número de tramos y los tipos del IRPF, de modo que el máximo se acerque al gravamen del Impuesto de Sociedades que a su vez convergería con el de países de la UE.
El PSOE fijaría además un tope a partir del cual los rendimientos del capital se integrarían en la base del impuesto recibiendo igual trato que todas las fuentes de renta, para que las de menor valor queden exentas.
Por su parte, IU mejoraría el trato fiscal de las rentas del trabajo de menor cuantía y elevaría el número de tramos del IRPF y los tipos para los contribuyentes más ricos.
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