El retrato tiene uno de sus maestros en Carlos Morón, pintor grancanario que cultivó dicho género durante más de cuarenta años y que cartografió el rostro humano mostrando todas sus facetas y su rica gestualidad. Nacido en Las Palmas en 1921, Morón realizó sus primeras individuales en el Gabinete Literario de su ciudad natal y en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Apenas contaba veinte años y su producción temprana aparecía ya impulsada por un vigoroso aliento autodidacta. Ese mismo año, 1941, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Su obra costumbrista llama la atención del Museo de Arte Moderno de Madrid, que adquiere su cuadro "La vieja de los tunos" en 1944. Tras obtener la licenciatura como profesor en dicha academia, conoce a artistas como Gutiérrez Solana, Vázquez Díaz y Zuloaga. La impronta de este último se dejará notar en varios retratos de madurez. Tampoco le serán ajenos los recursos del retrato de salón, mientras que, como grabador, desarrolló técnicas que expresan una figuración situada al filo de lo abstracto. Aunque fue fiel a su visión pictórica, Morón no dejó de contribuir a la renovación de la pintura regionalista de tema costumbrista, a la que legó lienzos de estimable factura.
Pero antes de consolidar su estilo, el pintor isleño amplió sus miras en el extranjero. No fue Francia su destino, sino Italia, en cuya capital, Roma, recaló tras recibir una beca del Estado, complementaria de las que había obtenido por parte de instituciones públicas de Segovia y Gran Canaria. Por encargo, decoró con sus frescos varias de las estancias del Palazzo Caetani, sede de la Embajada de España. Sin embargo, su estadía italiana será breve, ya que sus responsabilidades familiares lo obligan a regresar a Gran Canaria en 1950. Pese a todo, su vínculo con los círculos artísticos exteriores no se romperá con su retorno. En 1951, será invitado a la Bienal Hispano-Americana de Arte de Madrid y en 1957 inaugurará el Salón de Exposiciones del Gabinete Literario con medio centenar de cuadros. Dos años después pintó dos murales para la Capitanía General de Canarias. Tras cuatro décadas de actividad pictórica ininterrumpida, en 1983, el Ayuntamiento de Las Palmas le dedicó una exposición antológica. En sus tres cuartas partes, la muestra estaba compuesta por retratos, lo que indica el alto grado de identificación que Morón alcanzó con el género a lo largo de su carrera.
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