EN EL CARNAVAL de 1988, la murga Los Triqui-Traques presentó un nuevo premio que se añadía a la lista de los galardones que cada año se entregaban a los grupos críticos de la Fiesta en Santa Cruz. El Premio Mamá Lala fue llamado así para rendir homenaje a Candelaria Pérez, alma máter y costurera de la veterana murga desde su fundación, sucedida en 1965 bajo el nombre de Los Paralelepípedos, y que mantuvo su carisma entre los colectivos murgueros hasta el mismo año de su fallecimiento. En la actualidad, este trofeo se sigue otorgando anualmente, aunque no para las murgas adultas del Carnaval, sino en su versión infantil, y adoptando en este caso el nombre de La Sonrisa de un Niño./ CEDIDA
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD