CARLOS VEGA, S/C de Tfe.
-¿Qué ha pasado entre los dos sectores enfrentados del Centro Canario Nacionalista para que cambien las tornas y lograr la unificación?
-Nos hemos puesto de acuerdo hablando. Había dos posiciones diferentes respecto a nuestro papel en CC. Luis Hernández defendía la disolución como fuerza política dentro de Coalición Canaria y yo la posición contraria, fortalecerla, porque los demás partidos no lo van a hacer ni lo harán nunca. CC está hoy más lejos que hace diez años de convertirse en un partido. Eso es un gran fracaso de la dirección nacional de la formación.
-¿Por qué?
-En este momento no se dan las circunstancias para que se disuelva ATI, API o AHI, bajo ningún concepto. Por lo tanto, entiendo que el CCN tiene que fortalecerse, porque la federación de partidos es una alianza coyuntural y lo importante es la defensa de nuestras ideas, que haremos dentro de CC, si se puede, o fuera.
-¿Está usted resentido con la actual dirección?
-No, pero reconozco que la situación no es buena. Mi partido se siente mal y maltratado en CC, y no es el único. Las circunstancias actuales son las peores de la historia de Coalición Canaria. Las relaciones personales fallan; no se respetan los acuerdos iniciales por los que se fundó, sino que se utilizan vericuetos legales para modificar los sistemas de mayorías con cacicadas, y se cercenan los derechos de partidos dentro de la federación.
-¿A quién achaca esa situación?
-Los responsables, para lo bueno y para lo malo, de un proyecto es siempre su dirección. En este caso, el presidente de CC, Paulino Rivero. Se han conseguido logros muy importantes, pero como organización ha sido un fracaso. Es preciso reconocer esto para poder buscar soluciones al problema.
Reparto del pastel
-Rivero no cree que exista crisis dentro de la coalición, al contrario, sostiene que está mejor que nunca al ser la formación más votada en las Islas.
-Eso es algo diferente. El proyecto político está mal estructurado y ha fracasado en su objetivo inicial de convertirse en un único partido. Coalición Canaria está ahora en su peor momento.
-¿Su actitud actual responde al hecho de que el Centro Canario Nacionalista se quedó fuera del reparto del Gobierno? ¿Qué cuota de poder tiene su partido en la federación?
-No tiene cuota. El reparto de poder se hizo entre Paulino Rivero y José Carlos Mauricio. Se quedó fuera el CCN, el sector mayoritario de Ican, que representa Román Rodríguez, y el PNL. Hay tres partidos de cinco que están fuera de las instituciones donde tiene representación Coalición Canaria. Al final, van a quedar las Agrupaciones Independientes de Canarias más Mauricio y ese no era el proyecto inicial. En el congreso de mi partido hemos revisado esa situación y hemos concluido, sin discrepancias, que este no es nuestro proyecto y que, por lo tanto, vamos a pedirle a la dirección de CC, o sea, a Rivero-Mauricio, que corrija esa desviación y se vuelva a los porcentajes establecidos en la carta constitucional y a las antiguas reglas del juego. Si no se atendiera esta petición, recurriríamos a la vía judicial. Me consta que otros partidos apoyarán este acuerdo.
-En el último congreso de la formación nacionalista se modificaron los estatutos y usted se mostró a favor de ese cambio.
-Sí, pero los estatutos se han aplicado con mala fe. La cuota de participación de los partidos se reparte al 50 por ciento entre representación directa y cargos electos. Tras las elecciones se barrieron a los cargos del Centro Canario Nacionalista y, por tanto, se vulneraron sus cuotas. No estamos dispuestos a ser asfixiados por Rivero y Mauricio, porque somos el partido con más afiliados en el Archipiélago.
La guerra continúa
-¿Su acercamiento al sector crítico, liderado por Román Rodríguez, ha facilitado su acuerdo con Luis Hernández?
-Ha habido una guerra terrible por la candidatura y por la Presidencia. La batalla ha terminado pero no han enfundado las espadas, sobre todo, los que ganaron. Dentro de CC, hay una serie de persecuciones y una verdadera caza de brujas que puede acabar con el proyecto. Rodríguez y Becerra, por edad, preparación y experiencia política, están en el mejor momento vital para ser útiles para la coalición, independientemente de las discrepancias de un momento determinado.
-¿Están las cosas tan enconadas en Coalición Canaria como para que usted se lo tome a las bravas?
-No me lo tomo por las bravas, soy una persona tranquila, pero soy de los políticos que están acostumbrados a decir lo que piensan y lo hago con rotundidad. No me ando con filigranas y si pienso algo lo digo. Estoy en la federación como un acto coyuntural voluntario.
-¿Cree que Paulino Rivero debería presentar su dimisión?
-Antes de presentar su dimisión debe intentar arreglar el conflicto y, si fracasa en ese proyecto, debe presentarla o cesarlo. Si esto no sale adelante, como presidente del CCN no apoyaré a Rivero en el próximo congreso de CC, en 2005. Tiene un año.
-¿Mauricio se ha convertido también en el principal enemigo de su partido?
-Mauricio no es nuestro enemigo. La dirección de CC, en este caso su presidente y los vicepresidentes Antonio Castro y José Carlos Mauricio, tiene que arreglar esto y dejar de utilizar una mayoría aritmética para machacar a otros partidos de Coalición Canaria. Si no se respeta la igualdad entre las fuerzas políticas, terminarán por irse de la federación.
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