UNA IMBORRABLE huella dejó en Martín Marrero aquella noche de finales del año 88 cuando el Tenerife comunicó la decisión de destituirle, cuando sólo se habían consumido siete jornadas de Liga en las que el equipo había ganado un partido, empatado tres y cosechado otras tantas derrotas. Era el principio de un periodo que pareció durar media vida. Martín, cesado después de caer eliminado en Copa ante el Barça Atl., ha vivido fuera los últimos 15 años. Esta tarde vuelve a ostentar la dirección técnica. Desde entonces ha sido técnico en Tercera, segundo entrenador de Las Palmas y, sobre todo, comentarista de radio. Ha visto el fútbol desde detrás de la barrera y ha manejado sus opiniones con el respeto al compañero como bandera. Dicen que la vida es cícilica y su caso parece una demostración extrema de esa teoría. Suerte, míster.
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