CASUALMENTE acabo de tropezarme con la palabra "desengrudar". Y nada más verla escrita, me ha llegado a la mente, nítida como una fuente tranquila, una frase que oí en mi niñez. Tendría yo poco más de siete años; el niño que jugaba conmigo a los boliches podría tener alrededor de nueve, pero a mí me parecía que era un niño mayor, dadas su robustez y estatura. En un momento del juego, a mí se me antojó que mi amigo estaba distraído, por lo que, aprovechando la circunstancia, coloqué mi boliche en situación ventajista, que no ventajosa. Mi amigo debía tener ojos en el cogote porque, en un santiamén, se levantó airado, acercó su nariz hasta casi rozar la mía y me gritó como un energúmeno:
?¡Te doy un cachimbazo que te desengrudo!
Naturalmente, me achiqué. Y aquel día ?todo el santo día? estuve con la frase grabada en mi magín.
No conocía yo el significado exacto de la amenaza, pero no había que hacer un gran esfuerzo para darme cuenta de que no era nada bueno.
Hoy, al leer la palabra "desengrudar", le he dado vueltas y más vueltas a la frase dichosa. "Cachimbazo" es aumentativo de cachimba, me parece a mí. Vean ustedes: "Mi hermano se ha comprado un cochazo", "Gary Cooper, en las películas del Oeste, se desenvolvía como un actorazo", "Qué jugadorazos eran Pelé y Di Stéfano". Pero resulta que "cachimbazo" nada tiene que ver con el tamaño de una cachimba. Quiere decir, simplemente, "golpe fuerte". Mi amigo sabía por donde caminaba. Probablemente porque tal frase se la había oído a su hermano mayor, que era también muy corpulento.
Por lo que respecta a desengrudar, sólo quiere decir "quitar el engrudo". Por eso me pregunto: ¿qué significaba el vocablo "desengrudar" en la ocasión aquélla? Pues sencillamente, "romper en pedazos". Mi amigo pretendía arrancarme una pierna, una mano, o la cabeza, tal vez, como si yo las tuviera pegadas con engrudo.
Aquel niño de mis recuerdos está hoy en Venezuela y debe tener nietos. Pasados los años, no sé cómo andará de fuerzas. Imagino que bien. Y, probablemente, con ganas de decirle a Hugo Chávez:
?¡Te doy un cachimbazo que te desengrudo!
Claro que desengrudar a Hugo Chávez no debe ser muy fácil. El hombre tiene donde aguantar. Yo, en cambio, era entonces un niño enclenque, a quien no le quedaba otro recurso que recurrir al aceite de hígado de bacalao y a la Emulsión Scott para ganar unos kilitos.
Pero, con esto de las palabras, no sabe uno cómo acertar.
Escuchen ustedes lo que acabo de leer "...la degradación estival que implica abajar aún más sus abundantes programas sórdidos...". Han leído ustedes bien. La frase es de don Fernando Lázaro Carreter, académico de la Lengua y que fue, como ustedes saben, director de la Casa. Ante la duda, me voy al diccionario y resulta que "abajar" es un vocablo correcto, que significa "bajar". Hasta ahora, yo estaba convencido de que tal palabreja era un canarismo, o en su defecto, una palabra sólo utilizada por semianalfabetos. Pues no, señor. Es palabra correcta. Como "castañuela"; como "advenedizo"; como "paralelepípedo". Tan correcta que usted, lector, puede decir, sin que nadie lo señale con el dedo, una frase como ésta: "Tengo ganas de que el Gobierno abaje de una vez los precios". O también: "Vamos a ver si el Tenerife se decide a ganar unos partidos para que no abaje a segunda B".
¡Ay, los misterios del lenguaje!
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD