Desde hace algún tiempo, se viene anunciando a través de los medios de comunicación la larga lista de espera de enfermos para poder ser (en la mayoría de los casos) operados de alguna dolencia. Parece a primera vista que la causa principal obedece al aumento de la población como la causa más importante, sin embargo existen otras circunstancias conseguidas a través de la medicina preventiva.
Ello quiere decir que la aplicación de la medicina preventiva y de los adelantos científicos existentes, como pueden ser la resonancia magnética, el scanner y otros que detectan prematuramente enfermedades, son causa del aumento de las listas de espera, principalmente dependientes del Régimen General de la Seguridad Social, por ser el mayor número de afiliados, si bien existen otras entidades aseguradoras aplicadas a funcionarios del Estado y particulares.
En este último caso, al ser menor la gente y aunque existen listas de espera, son no solamente menores sino de menos tiempo. Disponen de diferentes inmuebles asistenciales que impiden la acumulación de enfermos. De ahí, por tanto, la necesidad de que el Régimen General de la Seguridad Social pudiera en su día construir nuevos hospitales en el Norte y Sur de Tenerife, además de en las islas menores, claro está, cada uno en su provincia.
Sabemos que el gasto farmacéutico semanal rebasa los 200 millones de las antiguas pesetas y, claro está, las recaudaciones tanto de trabajadores como de empresarios concernientes a la provincia de Tenerife son insuficientes, compensado por tanto con las recaudaciones a nivel nacional.
Habría, por tanto, que practicar más retenciones concernientes a la cotización a la Seguridad Social, tanto de trabajadores como de empresarios, cosa por otra parte difícil, toda vez que ello podría producir inclusive el cierre de algunas empresas y un aumento de la carestía de vida.
Entonces, ante este aumento imparable de listas de espera, ¿qué se puede hacer?, ¿cómo se puede resolver? Pues la verdad es que tiene difícil solución, pero de lo que no hay duda es de que habrá que buscarse una solución y para eso, como se suele decir, "doctores tiene la Iglesia".
José Luis Fernández García
Así es, colegas por la edad, el carril llamado taxi-bus, o bus-taxi, afecta al bolsillo de los mayores, en especial a aquellos a los que sus pensiones no les llega para las tres comidas diarias. No se pregunten por qué; se lo voy a explicar en breves y fáciles palabras. No sólo perjudica a nuestro bolsillo, sino al de los señores currantes del taxi.
Cuando un taxi hace una carrera partiendo, por ejemplo, de la plaza de España de Santa Cruz y tiene que llegar al final de la calle de General Mola se encuentra con un carril que es para él y para las guaguas, pero que lo ocupan los coches particulares, furgones y otros, obligándoles a pasarse al otro carril central, porque si continúa por ese suyo el valor de esa carrera se incrementa para el usuario, al llegar a su destino, con varios minutos de más, que se traducen en céntimos de euro, en especial para el desvalido anciano, el que ya paga desde julio 0,13 euros (equivalente a 21,63 ptas.) por aumento del precio en la bajada de la bandera.
También eso es un perjuicio económico para el taxista, porque lo que a él le interesa no son carreras largas en el tiempo, sino carreras cortas con muchas bajadas de bandera.
Por todo eso, le haría al concejal de Tráfico una pregunta fundamental: ¿para qué creó el Ayuntamiento de Santa Cruz ese carril? ¿Está cumpliendo el fin para el que un día el cerebro de un traficólogo lo inventó? Según los taxistas, no. Y según yo, que soy un usuario del taxi, tampoco.
Un recorrido desde la plaza de España en taxi a la zona de Villa Benítez ?Vuelta de Los Pájaros?, que antes del euro costaba alrededor de 250/275 ptas., desde que llegó el euro, no baja de 3 euros, que en ancianas pesetas son 500, ello motivado por la bajada y en parte por ese retraso de minutos al no estar libre ese carril taxi-bus. Y no les digo, el trozo plaza Weyler-plaza de La Paz.
Así que a quien corresponda, que debe ser al concejal de Tráfico del Excmo. Ayuntamiento, que tome medidas para que se vigile ese carril y sea sólo para lo que es, y que los bolsillos paupérrimos de los mayores con esas pensiones bajas no sufran esa merma añadida a la bajada-subida de bandera.
También, como es lógico, que los taxistas puedan hacer más carreras al día. Según ellos, están hartos de pedir esa vigilancia y nadie les hace caso. ¿Es esto verdad, o hablan por hablar, Sr. concejal? No lo creo, porque ellos son una de las dos partes perjudicadas.
A los taxistas de Santa Cruz les digo que hoy mismo estoy enviando copia de este escrito al Sr. concejal de Tráfico por si no lee el periódico, para ver si los más de 4.000 ancianos que cogemos taxis cada día por necesidad nos beneficiamos evitando ese incremento indirecto e injusto por culpa de una dejación de vigilancia de la autoridad competente.
P.D.: los mayores no sólo queremos bailes, excursiones, etc., sino que la vida nos sea menos costosa y más grata.
José Bacallado Flores
Un mayor de la 4ª edad
(75 a 100 años)
Sí, sí: elecciones tenemos hasta en la sopa: municipales ayer; estatales mañana; autonómicas a diestro y siniestro, y hasta repetidas, como en Madrid. Vamos, ¡hasta reventar! Pero ¿tenemos democracia?
Baste recordar un hecho: la manifestación anual de la muerte física del último dictador oficial y del fundador del primer partido fascista español, el 20-N. Cada vez menos concurrida por algunos ingenuos que todavía pensaban que eso marcaba el comienzo de la democracia, ha sido finalmente prohibida y violentamente reprimida este año por el gobernador civil de Madrid, Ansuátegui.
Sí, sí, se trata del mismo personaje que ya en tiempos de Franco ejercía como autoridad pública en nombre del partido fascista entonces imperante, la Falange.
Carlos Villa Clavé
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD