Criterios
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Tristeza


8/dic/03 21:53
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1.? Más triste que un pinar cuando anochece (Lope ) se me ha quedado la voluntad y el alma, luego de acontecimientos dolorosos de la semana que ha pasado. Pero hay que seguir. A encarcelar mi tristeza me he ido a El Hierro. Este paisaje no lo conoció, por desgracia, Azorín : "...y acá y allá, desparramadas en la llanura, resaltantes en la tierra uniforme, lucen blanquecinas las paredes de casas diminutas". El Hierro es mi paraíso encontrado, un pedacito de lo que casi no hay en Canarias; y ahora, con las humedades del mes, en sus bosques de Malpaso florecen las criadillas de tierra, que van a parar a la sartén. He ido a ver mi casa diminuta metida entre el mar y la montaña, tan rodeada de volcán y de enredaderas. Puede que en la alicantina Monóvar crezcan igual de bellas las buganvillas, con sus rizos desplegados por el tendedero de la ropa, por la piedra de lavar, por los pliegues de los tejados. Azorín no habló jamás de estas flores, pero sí de otras: "... una cancela deja ver por entre sus varillajes, festoneados de encendidos geranios, una asombrosa huerta de naranjos, de higueras con sus brevas adustas, de ciruelos con sus doradas prunas, de manzanos con sus grandes pomas rosadas...".

2.? En El Hierro leo sin parar y escribo más tarde, frente al mar de Las Playas, percibiendo el olor de la marea. En El Hierro la calma se hace asignatura de todos los días, calma de espuma y de azules. El mar herreño, el mar de olas repetidas y espumosas, hace verdad aquello que dijo ?¿Gautier ?? que "nacer no es otra cosa que comenzar a morir". Me he traído libros y música: Rod Stewart, Joaquín Sabina ?que compone sus canciones aquí?, los duetos de Los Sabandeños, algunos boleros. Por este lugar no pasa el tiempo: vienes una y otra vez y todo sigue igual. Cuando subo al avión para marcharme siento ganas de quedarme.

3.? ¿Y la luna? Se toca con las manos en las noches calmas de la Séptima Isla. La que Padrón Machín cantaba diariamente, aún sin que existiera; en la que se duerme con la puerta abierta, los perros no anuncian peligro y llega gratis la brisa del mar. El Hierro, mi refugio para mañana, mi amuleto del presente, el paraíso encontrado en una Canarias a la que todavía le queda algo de ensueño. achaves@ozu.es

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