EFE, Madrid
El secretario general del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, impulsará cuatro grandes pactos en los que confía alcanzar un acuerdo, especialmente con el PSOE, tras las elecciones generales del próximo mes de marzo.
La lucha antiterrorista, el modelo de Estado, la política exterior y el sistema de bienestar social son los cuatro asuntos en los que, según Rajoy, los principales partidos políticos deberían estar de acuerdo y actuar sobre una base consensuada.
Este fue el eje de una charla informal con los medios de comunicación que mantuvo ayer en la recepción en el Congreso de los Diputados con motivo del aniversario de la Constitución.
Código Penal
El candidato del PP restó importancia a las diferencias entre su partido y los demás grupos políticos por considerar que meses antes de unas elecciones, las diferencias se agudizan; pero se mostró optimista en cuanto a las posibilidades de lograr estos acuerdos. Así, no se mostró preocupado por el hecho de que la reforma del Código Penal impulsada en los últimos días por el PP no logre el apoyo de ningún otro grupo y recordó ocasiones similares ocurridas al final de otras legislaturas, como es el caso de la reforma de la Ley de Extranjería impulsada poco antes de las elecciones de 2000.
En concreto, sobre la importancia de lograr un acuerdo con el PSOE sobre el modelo de Estado, Marino Rajoy lo consideró posible siempre y cuando nadie haga planteamientos descabellados.
El presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, subrayó el "entusiasmo" con que diputados y senadores acogieron ayer el discurso del Rey en el Congreso de los Diputados, aunque no consideró que sus palabras escondan "nada que pueda interpretarse como una alusión a reformas" de la Carta Magna.
Jiménez de Parga asistió ayer a la recepción oficial, donde aseguró que tras el discurso del Rey en la solemne sesión conjunta del Congreso y del Senado "no vi nada que pudiera interpretarse como una alusión a reformas ni a modificaciones".
"Creo que fueron unas palabras muy acertadas que fueron acogidas más que con el aplauso protocolario, con verdadero entusiasmo de los diputados y los senadores, además de los que estábamos allí como invitados", dijo el presidente del Alto Tribunal. A su juicio, el Rey "marcó la línea de su pensamiento desde que se pronunció públicamente la vez primera", en el sentido de que España es "de todos los españoles sin exclusión de tipo alguno, con un espíritu de armonía y con una gran cohesión nacional".
Jiménez de Parga consideró que lo más importante del discurso fue "la moderación, la prudencia y la llamada a la buena vertebración de la nación española", y restó importancia a la idea de que nadie puede arrogarse la Constitución como propia, porque "es una obviedad".
"No me pareció especialmente destacado, qué duda cabe que nadie se puede arrogar un texto que votamos los españoles con una amplísima mayoría hace 25 años, y por tanto es de todos", aseguró el titular del Tribunal Constitucional, tras recordar la necesidad de que "dentro de esa gran unidad de todos los españoles" debe haber "entendimiento, buena voluntad, apertura, diálogo".
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