EL DÍA, S/C de Tenerife
La profesionalización del Carnaval da una nueva vuelta de tuerca. No se trata ya de pagar a los músicos ni a los coreógrafos, ahora se imponen los "incentivos" como el mejor engodo para incrementar el cuerpo de baile de una comparsa.
El auge de las murgas ha provocado que, en la puerta de ensayo de Bambones, Singuangos, Triqui-Traques, Bambones o Diablos Lo-cos haya una larga lista de espera para entrar. Cuando lo consiguen, la mayoría sabe que podrá disfrutar de cada noche de ensayo, pero se deberá contentar con animar desde la grada en la fase o la final. Ésta es una de las condiciones, por ejemplo, de la laureada Bambones, que ya advirtió a sus "novatos" de que no subirán al concurso aunque tengan que pagar su estreno cargando la percusión. Así le sucederá a un histórico murguero como José María Tejera, que fuera director de la murga Trabas, en la última edición.
La cara del esplendor murguero provoca la cruz de la falta de componentes en comparsas, agrupacio- nes o rondallas.
Cuando faltan dos meses para que se celebren los primeros actos, la agrupación de cuerpo de baile y parranda Corumbá, que dirige Fernando García Jorge, lanza un "S.O.S" a los carnavaleros y hasta promete "incentivos" para quienes se quieran sumar al grupo y compartir su arte sobre unos tacones.
La llave de la puerta de este gru-po que ensaya en la calle Juan Bor-dón, de Taco, es el teléfono 699.368.831. Fernando asegura que "la gente muchas veces tiene cierto respeto a entrar en un grupo porque se cree que es una sociedad cerrada, cuando pueden entrar los que quieran".
La época dorada de las murgas hace temblar hasta a la comparsa madre y pionera, Rumberos, formación que también busca a nuevos componentes.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD