DESDE PEQUEÑITOS, quien más, quien menos, se daba cuenta que no era lógico besar una rana para que se convirtiera en princesa. La mayoría de los infelices que lo intentaron, seguro que tuvieron que lavarse la boca con jabón, tanto por lo pegajoso del asunto, como por castigo por su inocencia.
No creemos que Miguel Zerolo se haya vuelto loco.
Miguel Zerolo lleva viviendo de las rentas de su imagen celestial más años de los que un buen rey debiera reinar, primero invirtiendo en su propia imagen para parapetarse tras los favores y los encajes, y luego estrujando al máximo las posibilidades no ejecutadas de sus antecesores.
Así y todo está siendo un alcalde querido por unos cuantos, adorado por menos, pero con mucho fervor, y aceptado con cierta apatía por una gran mayoría que le deja pulular antes que caer en las alternativas. Aunque, dicho sea de paso, al día de hoy no las hay.
Una co-catedral no ejecutada, una playa de Las Teresitas con luces y sombras, un proyecto de apertura al mar que no hay quien lo abra, y un amago de grandes diseñadores, grandes arquitectos o interminables carnavales es el bagaje contratado de este señor que se pasa parte de su tiempo jugando al golf con gente de meñique alzado, mientras otros compañeros de su partido trabajan de lunes a viernes mientras los sábados y domingos lo dedican a visitar toda clase de personas de cualquier clase social.
Lo mismo le da una croqueta de pollo a las nueve de la mañana que un turrón a las diez de la noche.
Eso se sabe, no se dice, pero cuando se quiere cacarear la defensa de la isla, no se puede arrastrar por el mundo de los apoyos alternativos para cambiar a toda entidad social que no tenga su mismo sentir.
Desde estas líneas nadie nos puede acusar de olvidar Tenerife, más bien no nos olvidamos de los que se ponen de frente, y deseamos un líder que defienda claramente el interés general sin que asome la más mínima sombra del favoritismo popular.
Para ejecutar su proyecto de Tenerife, que no ha presentado, y no es lo mismo defenderse de los que agraden que construir sobre una idea, va buscando apoyo en los resentidos y en los cenáculos de acreditada ebriedad.
Hay varias curiosidades que no pasan por alto, y mientras suscribe una serie de mensajes más o menos coherentes por su evidencia, le secunda en otro medio un rey midas con el mismo mensaje, lo cual les alinea.
Luego un grupo de huidizos mandamases cuentan historias heráldicas de pasados no vividos por ellos y que desearían emular en sus fastos y parafernalias, para gorgojear una defensa del Puerto de Granadilla, que se agradece, pues cuantos más seamos mejor venceremos, pero no aportan nada nuevo, salvo los intereses particulares de alguno en esa zona.
La apuesta de Miguel Zerolo para abrir oficinas en el norte y en el sur de la isla coincide plenamente con la estrategia de Víctor Pérez Ascanio y sus místicos apoyos, también sombríos, pero a los que se caza por sus actos.
Esto demuestra, a las claras, que Miguel Zerolo está políticamente solo, y que su único aliento es el fin de la carrera de Adán Martín, que ha llegado al fin de su carrera sin ser capaz de consensuar un grupo que le sustituya, y que, no nos engañemos, mucho le debemos, y mucho se hablará de él en los libros de historia y su visión de Canarias.
El problema es que desde los principios de la Tierra, los padres enseñaban sus oficios a los hijos, y le dejaban, tras su retiro, un abanico de conocimiento y propiedades distribuidas en función de sus posibilidades.
También demuestra que estas oficinas sólo tienen el fin de intentar recabar apoyos que hasta ahora no había valorado, y la gente no es tonta, la gente recuerda perfectamente cuando toca en la puerta con frío y le tiran un balde de agua.
Otra cosa es que, en su estrategia, lleve los bolsillos llenos para las arcas municipales, a través de operaciones financieras de caja.
Visto lo visto, sólo nos queda sentarnos en el mojón, y esperar, mientras vamos llenando una quiniela:
¿Qué piensa Adán? ¿Por qué a tres meses de las elecciones nacionales? ¿Por qué a tres años de las elecciones autonómicas? ¿Por qué despreciar el Ayuntamiento por reinar en el Cabildo? ¿Por qué el enemigo es Paulino? ¿Esta solo Miguel o Paulino?
¿Al final habrá reparto o parábolas de hijos pródigos?
Para empezar, aunque sea una frase de Julio Anguita: proyecto, proyecto, proyecto. Las personas son lo de menos, pasamos, los proyectos se comienzan y se terminan, y nos sobrepasan en el tiempo.
¿Se acuerdan de la frasecita de la película Polstergeist?
¡?Ya están aquiiiiiiiii!
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