1.- Adivina, adivinanza. Conocido "personaje" que disfruta de su productivo festín en Tenerife, con intereses fundamentalmente amasados en el sector de la construcción y de la especulación, que es dueño de más de la mitad del suelo de la Isla y quiere introducirse, mediante un consorcio, en el mundo informativo. En realidad ya lo ha hecho, pues disfruta de la camuflada mayoría de un medio, asesorado por un godo al que un día dio carta de identidad nuestro propio Cabildo. A través del de su propiedad y de otro medio de Las Palmas, que ha puesto su sospechosa huella en Tenerife, el "personaje" quiere reconciliarse con nuestra Isla, o demostrar cuán sanas son sus intenciones para con su colectividad, intentando seguir la estela imposible de la honrada línea editorial de EL DÍA , que no es otra que la defensa a ultranza de Nivaria. Con tanto empacho de individuos peligrosos, nuestra Isla corre serio peligro. Igual que lo corre con la acción de ciertos taimados gobernantes canariones, que parecen haber aterrorizado vergonzosamente a nuestra gente pública.
2.- Poco a poco, EL DÍA dará a conocer los abusos de este "personaje" y desvelará ciertos aspectos relativos a sus actividades y a las prácticas que le son características. Seguiremos esta línea, muy a pesar de su medio y del consorcio informativo que pretende. Sabemos lo que "compra" con su dinero y con sus peones, uno de los cuales ha situado en una importante entidad financiera, en la que pretende repetir cargo. Este gnomo participa con su jefe en sustanciosos negocios que les reportan a ambos sabrosos beneficios, a través de información privilegiada: sencillamente, ellos llegan antes que nadie a los sitios donde existe un bocado apetitoso.
3.- Se creen los dueños de la Isla porque casi todo lo pueden comprar. Este periódico no se vende. Está entregado al almendro y al volcán. Está entregado al sentimiento de los tinerfeños y de los canarios. Su estructura es tan sólida y su trayectoria tan limpia y la aceptación que concita entre nuestra gente es tan grande que sólo con esas premisas vale la pena seguir luchando. Alertamos a nuestros políticos para que no se dejen sorprender por gente de la calaña de los que se creen dueños de la Isla de Tenerife. Al fin y al cabo, nuestra gente pública nos representa en la gestión de lo más preciado que tenemos: la tierra. Y no podemos dejar arrebatárnosla por la especulación, por el afán desmedido de riqueza, por la gente sin escrúpulos que no repara en medios -ni siquiera en medios informativos- para lograr sus fines. Estamos vigilantes, que lo sepan, queremos que los lectores conozcan quiénes son estos "personajes", dueños de vidas y haciendas de tanta gente, que pretenden convertir la Isla en un coto de caza particular y que compran medios y crean consorcios para amordazar a su ingenua sociedad. Tendrán ustedes datos.
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