Última
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

DAVID FUENTEFRÍA RODRÍGUEZ

Amigo íntimo


17/nov/03 22:39
Compartir
Edición impresa .

COMO SABES, SIEMPRE TUVE el defecto de mostrarme selectivo a la hora de elegir compañías, con lo que supongo que te sorprenderá saber, da-do lo poco que pides a cambio, que hoy quiera sacarme una espina de fingida indiferencia dedicándote un reconocimiento sincero como a uno de mis mejores amigos.

Tarde y mal, es muy posible, pero tal vez sea que ya sólo me interesa lo que me inspira serenidad, y tú, pese a tus innegables prontos ?sobre todo cuando arriba el invierno? te has revelado entre los pocos que, en estos años, han logrado sin esfuerzo que aprenda sobre mí mismo con sólo unos pocos consejos desinteresados. Creo que es en esa fiel desposesión donde habita la verdadera esencia de la amistad, un axioma cuyo compartimiento mutuo, insisto, te agradezco como no imaginas.

Pero sé que no soy el único que ha de gozar de tu oráculo, y mejor, que no debo serlo. Habrás oído esa canción de un amigo común que te retrata como guardián de la memoria de los que se fueron y guía de los corazones afónicos que escriben con plumas escarchadas. Pero también sabes de la dulzura de los primeros encuentros entre enamorados, y de cómo apagar los rescoldos de las peores venganzas, sin olvidar tu pasatiempo favorito: coleccionar las miradas de los hombres que se sienten solos.

La canción sólo era rima, claro. Pero refleja tu capacidad para escuchar como nadie, el hecho irrebatible de que te ganas el cariño de todos sin proponértelo (a pesar de lo que impones cuando se te conoce) y que, por alguna razón, muchos acuden a ti cuando graniza en sus vidas. Yo mismo; pueden pasar meses de felicidad sin llamarte ni acordarme de ti, y basta con que un problema o una duda nueva me asalte para que me tengas otra vez ahí, tocando a tu puerta, agachando la cabeza y mereciendo tu anatema, y tú en tu sitio, dispuesto a prestarme tu mejor arrullo, como si me hubieses visto ayer.

Gracias, compañero, por diluir mis miserias con veleidades de espuma. Por ser testigo, por la paciencia. Pí-deme lo que quieras. Sabes que por el abrigo del mar pondría la mano en el fuego. Y discúlpame la sinestesia.

*Redactor de EL DÍA

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Última

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: