El Ricoh Manresa supo sacar el máximo provecho a la precipitación en ataque del Auna Gran Canaria -debutó en Liga el neozelandés Kirk Penney-, para sumar una nueva victoria, esta vez a domicilio, lo que le mantiene en la parte alta de la clasificación.
Con un ritmo muy vivo, impuesto por ambos conjuntos, comenzó este choque. Los numerosos errores cometidos por el cuadro visitante eran una pesada losa (14-6), y eso motivó que su técnico, Ricard Casas, solicitara un tiempo muerto, tras el cual los catalanes establecieron un 0-9.
Los locales no encontraban el ritmo de juego que tan buenos resultados les ha dado en este comienzo de liga, y eso lo supo aprovechar al máximo su rival, que con una defensa zonal llevó la inseguridad a las filas canarias.
Pero surgió la figura del irlandés del Auna, Pat Burke, quien, con dos canastas consecutivas, volvió a minimizar las diferencias (37-38), pero el juego irregular de los locales, sin acertar en la búsqueda de las mejores opciones de lanzamiento, concedió excesivas facilidades a su adversario.
Un triple de Singla, a cinco minutos del final amplió las ventajas de los manresanos (53-66) ante un Auna muy falto de ideas en sus acciones ofensivas, aunque su posterior reacción, a base de triples, fue cortada por un tiro libre de Espil que certificó la victoria manresana.
El Ricoh Manresa supo sacar el máximo provecho a la precipitación en ataque del Auna Gran Canaria -debutó en Liga el neozelandés Kirk Penney-, para sumar una nueva victoria, esta vez a domicilio, lo que le mantiene en la parte alta de la clasificación.
Con un ritmo muy vivo, impuesto por ambos conjuntos, comenzó este choque. Los numerosos errores cometidos por el cuadro visitante eran una pesada losa (14-6), y eso motivó que su técnico, Ricard Casas, solicitara un tiempo muerto, tras el cual los catalanes establecieron un 0-9.
Los locales no encontraban el ritmo de juego que tan buenos resultados les ha dado en este comienzo de liga, y eso lo supo aprovechar al máximo su rival, que con una defensa zonal llevó la inseguridad a las filas canarias.
Pero surgió la figura del irlandés del Auna, Pat Burke, quien, con dos canastas consecutivas, volvió a minimizar las diferencias (37-38), pero el juego irregular de los locales, sin acertar en la búsqueda de las mejores opciones de lanzamiento, concedió excesivas facilidades a su adversario.
Un triple de Singla, a cinco minutos del final amplió las ventajas de los manresanos (53-66) ante un Auna muy falto de ideas en sus acciones ofensivas, aunque su posterior reacción, a base de triples, fue cortada por un tiro libre de Espil que certificó la victoria manresana.
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