COLPISA, Barcelona
Pese a ser un recién llegado a la política catalana, de la valía de Artur Mas, el más que probable nuevo presidente de la Generalitat, es prueba su acceso a la condición de delfín de Jordi Pujol. Ahora tendrá la oportunidad de demostrar sus verdaderas condiciones. Duro, tenaz, trabajador, reservado y buen comunicador. Estas son, a grandes rasgos, las cualidades más visibles de Artur Mas Gavarró (Barcelona, 1956). El candidato de CIU ha aprobado por los pelos el examen más comprometido de su corta trayectoria política: alcanzar la séptima victoria consecutiva de su formación y relevar al frente del gobierno catalán a Jordi Pujol.
Artur Mas pasó su infancia en la Escuela Aula y en el Liceo Francés de Barcelona. Aunque nació en la capital catalana, conserva excelentes recuerdos de su lugar de veraneo, Vilassar de Mar, de donde le viene su pasión por el mar. Después de su periplo escolar, se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales.
El año 1982 le marcó la vida. Primero, por su boda con Helena Rakosnik, de antepasados checos y con la que tiene tres hijos de entre 11 y 20 años. Segundo, porque empezó a trabajar en el Departamento de Comercio, Con-sumo y Turismo de la Generalitat catalana.
Su carrera política se inició en 1987. Mas, sin dudarlo ni un instante ?como él mismo reconoce?, aceptó integrarse en las listas de CIU al Ayuntamiento de Barcelona y fue elegido concejal de la capital catalana en 1991 y 1995.
A raíz de ser escogido diputado por el Parlament de Cataluña, su veloz ascenso ya no se detuvo. Jordi Pujol le eligió para ser el "conseller" de Obras Públicas. Dos años después, concretamente en 1997, dirigió la "conselleria" de Economía y Finanzas.
Tras las autonómicas de 1999, Pujol enfatizó su apuesta. Mas iría subiendo peldaños. El 8 de febrero de 2000 fue nombrado portavoz del gobierno de la Generalitat, el 12 de noviembre del mismo año ya fue escogido como secretario general de CDC y el 17 de enero de 2001 dio el último paso para ser el relevo de Pujol al ser designado como "conseller en cap".
Su bautizo como candidato de CIU a la presidencia de la Ge-neralitat no llegó hasta 2002. Pujol nunca ha desvelado cuando ni por qué certificó su apuesta por Mas. Ambos son en esencia diferentes, aunque ambos comparten ciertas similitudes como su dominio de los idiomas, su capacidad por el trabajo y su escasa pasión por la comida. No obstante, presentan aspectos claramente diferenciados, como es obvio por su diferencia de edad; se llevan 26 años.
De Mas, sus colaboradores más cercanos destacan su tenacidad. Siempre está a punto para cumplir con su agenda de trabajo pese a la dificultad que entraña en algunas ocasiones. Sus partidarios dicen que su gran virtud es tener un perfil político y humano que no suscita oposición. Mientras, sus de-tractores le reprochan su escasez de ideología y la carencia de todo antecedente de contestación al franquismo. Otros no olvidan algunos deslices que le costaron algunas reprimendas del mismísimo Pujol.
En pocos años, Artur Mas ha pasado de ser un desconocido en la vida pública española a convertirse en el virtual presidente de la Generalitat catalana y en uno de los personajes clave dentro de la vida política española. Lo que no parece tan claro es que logre deshacerse de la larga sombra de Jordi Pujol.
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