C.VEGA, S/C de Tenerife
Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular a la Presidencia, llegó, repartió sonrisas y desplegó las claves de su programa electoral para el próximo encuentro con las urnas en marzo de 2004. Puntual a su cita con la CEOE-Tenerife, el secretario general del PP aterrizó en el Hotel Mencey rodeado de su equipo y de los mandamases de la formación en la Isla. El líder popular ya está de precampaña y nada más indicativo que la camarilla de profesionales de la información que seguían a su séquito.
"Hemos sido afortunados, una vez más", decían algunos correligionarios populares en los pasillos, por ser Canarias la tercera comunidad autónoma que visita desde su designación. Y es que las Islas están en el corazón de Rajoy. El País Vasco, primero, por la situación especial que viven sus ciudadanos. Galicia, porque el terruño manda, y, luego, el Archipiélago, porque, aparte de sus "especificidades", le une el "afecto" desde hace mucho tiempo.
Rajoy se reunió con los suyos: "con los miembros del partido y los sectores más relevantes (los empresarios)", "capaces de generar riqueza y empleo si reciben el apoyo suficiente del Gobierno".
En su discurso, compromisos de pleno empleo, garantías de inversiones en infraestructuras para Canarias hasta el año 2007 y constancia de que "las cosas han ido razonablemente bien, al igual que en el resto de España".
La celebración del 25 aniversario de la patronal tinerfeña trajo a colación otra conmemoración; la de la Constitución: "regla del juego que no requiere modificación porque no hay necesidad y nadie que, realmente, lo reclame". Los nacionalistas canarios deben estar en ese grupo a tenor de sus reiteradas declaraciones.
Algo se echó en falta en la visita relámpago del candidato por Tenerife. No hubo foto con el puro y eso que la circunstancias se prestaban, pues sabido es que muchos empresarios tinerfeños disfrutan con un buen cigarro. Quizás las prisas por llegar a tiempo a la Junta Directiva Insular del PP, donde esperaban los militantes de base, o, más bien, se reservó para la sobremesa de la comida que le preparó el presidente regional de la formación, José Manuel Soria, en Las Palmas. Da igual, el caso es que se llevó de souvenir una buena caja de cigarros palmeros para disfrutarlos mientras vislumbra su futuro.
La gira de Mariano Rajoy fue breve, pero el líder popular tuvo tiempo de departir con el pueblo, como todo buen candidato que se precie. "¿Usted es el señor de los puros?", le cuestionó una señora.
Tampoco se libró de las protestas protagonizadas por los profesionales de Antena 3 Televisión por la regulación de empleo en la delegación canaria.
El día culminó en una convención en el Auditorio Alfredo Krauss, donde 350 mandatarios del PP acabaron extenuados de tanto aplaudir.
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