EL DÍA, La Laguna
La solemnidad es una característica de las fiestas mayores de septiembre en honor del Santísimo Cristo, que se remontan en el tiempo, concretamente a partir de 1520, año en que la venerada imagen fue traída al convento de San Miguel de las Victorias, tras haber sido regalada al primer Adelantado de Canarias, Alonso Fernández de Lugo, por el duque de Medina Sidonia.
En el vestir de la gente, en los damascos que adornaron los balcones y en las galas que lucieron las autoridades se hizo patente ayer que el Cristo es objeto de un profundo respeto. La ciudad, un año más, contó con la presencia de la música para desbordarla de alegría, por la fe que trazó caminos de esperanza y por la luz que emitió una cruz de plata, la del Cristo, que data de 1630.
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