EN EL ANTIGUO Mercado del Barrio de García-Escámez, según me dicen, se está construyendo, entre otras cosas, un "ring" de boxeo.
?No estaría mal, comentó alguien, que en todas las Comunidades de Vecinos construyeran otros, dadas las confrontaciones y peleas que continuamente se registran en las mismas.
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Tanta campaña como se hace en contra de los accidentes de tráfico y los ayuntamientos, según leo, no hacen continuamente sino "planes de choque".
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?¿Y usted no cree, me preguntó alguien, que, con los calores que hace, en estos tiempos y en los actos oficiales, en vez de la Marcha Real, lo que se debería tocar es el "Himno de Riego".
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Decía en el barco, refiriéndose a un siempre posible naufragio: "Lo primero, las mujeres y los niños".
Y efectivamente fueron los primeros... en ahogarse.
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Enrique Jardiel Poncela decía que si el ideal pudiera realizarse, no existiría el ideal.
A LA GENTE le ha hecho mucha gracia la noticia publicada recientemente en EL DÍA de que un director técnico ?me supongo que lo sea? se ha comprometido a entrenar, durante toda la temporada que ahora acaba de iniciarse, por el módico precio de un cochino y una gallina, al equipo infantil de fútbol de la Unión Deportiva Valle de Las Mercedes. Y la cosa, sin embargo, a mi juicio, no es para reírse o sonreírse, sino para hacernos meditar. Los precios de las cosas están tan disparatados y desorbitados, el euro ha hecho cambiar la vida de tal manera, que lo mejor, como ha considerado este preparador técnico, es volver al trueque de mercancías, como se hacía antiguamente. Tú me das un kilo de trigo y yo te entrego, a cambio, un kilo de papas. Aunque ahora quizá no debamos meter en este juego al preciado tubérculo, por el precio que está adquiriendo en mercado. Tú me entrenas el equipo, y yo te doy a cambio un cochino y una gallina. Lo extraño, eso sí, es que se hayan elegido para este trueque dos cosas tan dispares entre sí, sobre todo en volumen. Uno piensa si no será que el cochino es como la cantidad principal, y la gallina, la calderilla, o, lo que es lo mismo, el resto.
Por otra parte, entrenar a un equipo no es algo que pueda ser fácilmente pignorado, determinado en dinero; porque el preparador podrá enseñar todo lo que quiera y dar los mejores consejos, pero si el pupilo no entra por el aro, salsa rosa, como aquel que decía. Preparar es algo que siempre está en el aire y sólo tiene una realidad, cuando al final de la Liga se mira en la tabla de clasificación el puesto que se ha conseguido.
Cuentan que cuando Luis Molowny estuvo de entrenador en el Real Madrid y seguía teniendo en el equipo a gente de la calidad de Di Stéfano, Gento, etc., a la hora de salir al campo para la disputa de un encuentro de Liga, sus "muchachos" le preguntaban qué táctica debían seguir, y que él, Molowny, les contestaba invariablemente:
?Ustedes jueguen como saben, que ya está bien. ¿Qué voy yo a decirles?
Eso es reconocer las limitaciones ante las que se encuentra generalmente un preparador. Que los chicos lo hagan lo mejor que sepan, y punto. Por eso yo me acuerdo siempre de nuestro paisano "el Mangas" cada vez que veo a alguien creyendo que él es capaz de hacer ganar o perder a un equipo desde su puesto de dirección. Me parece que aquí lo que hay que hacer es repartir mucho cochino y mucha gallina, y punto.
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