RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe.
Estos personajes, que se encargaban en la Edad Media de recoger de forma escrita las principales hazañas, normalmente batallas y conquistas, de los monarcas españoles, datan del siglo XV. Esta peculiar "profesión" todavía se mantiene en algunas localidades y ciudades del territorio nacional a base de dedicación. Muchos de ellos, unos doscientos cincuenta, forman parte de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de España (ANCOE).
Antonio Sánchez Molledo es el secretario general de ANCOE y hasta ayer estuvo en Tenerife, donde además de disfrutar de sus "excelencias turísticas" mantuvo algún contacto con representantes del Cabildo para proponer la posible celebración el año que viene del XXX Congreso Nacional de ANCOE en la Isla, evento que congregará a más de un centenar de sus componentes.
- ¿No le parece que ha quedado obsoleta y decimonómica la figura del cronista oficial. Qué papel social cumple actualmente?
-El cronista oficial es un poco como el notario de los acontecimientos, de los hechos relevantes, tanto pasados como presentes , de los municipios. De alguna manera es el estudioso de la localidad, el entendido en diversas materias al que se le consultan temas de forma oficiosa. En ciudades más grandes, como en Madrid, es algo honorífico. Es el reconocimiento a una persona que haya destacado en alguna faceta. En Madrid ahora hay doce, entre ellos el arquitecto Fernando Chueca Goitia y otras personalidades.
-¿Qué significa lo de "oficial"?
-Al cronista tiene que nombrarlo una corporación municipal, o una mancomunidad, o un cabildo. En los pueblos pequeños es el que asesora a la corporación en materia de heráldica, urbanística, etcétera. Es, por ejemplo, el que dice que ese palacio del siglo XVIII no se debe tirar. Siempre digo que un cronista puede no hacer nada, lo que está claro es que nunca va a ser una carga para el municipio, porque no cobra nada. Es totalmente gratuito y todos tratan de favorecer a su localidad.
-¿Hay que cumplir algún requisito para ser cronista oficial?
-No, porque no está legislado, pero está sujeto al criterio de la corporación, que saben quienes son y conocen su trayectoria. Normalmente tiene cierto peso en la sociedad en la que vive. Suele ser una persona relevante que más que crear polémica aglutina en torno a sí a la gente.
-¿Qué ha aportado el cronista a la historia pasada y qué aporta a la presente?
-No debemos olvidar que la gran historia de España está formada de pequeñas historias locales y esas son a las que se dedica el cronista. Hoy el cronista tiene que modernizarse mucho. En la asociación estamos tratando de abrir esa figura a la sociedad, que se conozcan sus valores, y sin recibir un duro a cambio. El único pago que recibe es la satisfacción personal y el reconocimiento a su trabajo. También queremos sensibilizar a los alcaldes de la necesidad de esta figura, porque hay muchos municipios que no tienen cronista oficial. Aquí, en Canarias, conocemos a muy pocos, en Icod de los Vinos... Es uno de los motivos por los que queremos celebrar aquí el congreso. Debemos cambiar esa imagen del cronista, que no se le relacione con el antiguo régimen.
-Ha habido cronistas que han alterado la historia con sus trabajos, ¿cree que se debe a eso su actual imagen?.
-Pasa como en todo, la historia parece que es según quien la cuenta. En su origen contaba las hazañas de su señor, y no eran objetivos, que es lo que se pretende que sea en los tiempos modernos. De ahí los enfrentamientos con algunas corporaciones.
- El cronista es una mezcla de periodista, historiador, investigador... ¿cómo se llevan con estos colectivos?
-Bien. Nosotros no pretendemos quitar el pan a nadie. Tenemos una especie de declaración de cordialidad con estos colectivos. Tenga en cuenta que muchos de los cronistas son académicos de Bellas Artes, Historia...Es gente muy vinculada con el mundo de la cultura y la historia. Digamos que el cronista es el que hace una primera valoración, pero la oficialidad la dan las academias.
-¿Hay mujeres cronistas?
-Sí, tenemos media docena en la asociación. No queremos que se quede sólo en el terreno masculino. Son jóvenes muy competentes, que están aportando esa modernidad que nos hace falta.
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