Cultura y Espectáculos
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La seducción de las palabras


2/sep/03 20:23
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EN "LA SEDUCCIÓN DE LAS PALABRAS" (Taurus 2002), Alex Grijelmo hace un análisis de las diversas formas en que se manipula el pensamiento por medio del lenguaje. Para él, "nada podrá medir el poder que oculta una palabra". Existe un poder intrínseco de las palabras, pero el autor prefiere referirse al que puede pasar inadvertido en la comunicación. "Ese sentido subliminal, subyacente, oculto o semioculto constituye el elemento fundamental de su fuerza: el oyente no la conoce".

Las palabras se pueden usar de esa forma para dar un efecto literario, por ejemplo, o para hablar de amor, "pero también esta fuerza interior del lenguaje sirve a quienes intentan manipular a sus semejantes y aprovecharse de ellos... en el ardid comercial, la argucia jurídica y la mentira piadosa".

Grijelmo define la seducción de las palabras de esta manera: "Cómo se elige cada palabra para el momento adecuado, cómo se expresa con música lo que en realidad es un ruido, cómo se tocan los lugares sensibles de nuestra memoria... Eso es la seducción de las palabras. Un arma terrible".

Los mecanismos principales que logran seducir de esta manera pueden ser resumidos:

La historia de las palabras.- Al ir cambiando con el tiempo, las palabras se contaminan. Y seducen más las antiguas que las modernas, se realzan y nos permiten recuperar los tiempos que no pudimos vivir.

El sonido.- El sonido similar de dos palabras las aproxima en el diccionario mental. Está el caso por ejemplo de "deseo" y "desexo". El elemento sonido se utiliza en política y en mercadotecnia, pero en especial se usa en literatura, en poesía.

Las contradicciones.- Estas desorientan y embaucan. Otra vez son usadas por los poetas como en "fuego helado" pero se da más entre políticos, como en "crecimiento cero". Los más expertos en su uso fueron los nazis.

La extensión.- Se trata aquí de palabras grandes, irreales, ideales para las promesas como son "democracia" o "justicia". Son palabras seductoras nombradas para hacer alusión a lo más atractivo.

El estiramiento.- Es el caso de la nueva palabra "problemática" en lugar de problemas. Se busca con ella dejar al oyente estupefacto. Se da en el sector público y la idea es dar más importancia al asunto.

Los prefijos.- El prefijo "re" constituye una fórmula de seducción que desvirtúa o refuerza la raíz de la palabra sin que el cerebro consciente lo perciba. Otro ejemplo de descalificación es anti: anti-español, anti-ecológico. Es parte del lenguaje del poder.

Las metáforas tramposas y mentirosas.- Buscan identificar imágenes que no son iguales, como un gato y una liebre, como la ternura y el amor.

Los artículos antonomásicos.- "La" corrupción socialista es un ejemplo de palabras usadas por antonomasia. Excluye cualquier otra opción.

El valor del pronombre posesivo.- Éste es el caso del "nuestro", que engloba a quien habla y a quien lo escucha. "Nuestro triunfo" sería un ejemplo típico.

Las ideas suplantadas.- Existe un trueque para provocar engaño, como cuando se pasa de la ética a la estética.

El salto semántico.- Aquí el que sobresale es el de la ocultación de las mujeres en el lenguaje que presenta una sociedad masculina. Se oculta también lo no "políticamente correcto".

El vocabulario ajeno.- Tecnicismos químicos para los detergentes, palabras robadas por la política a áreas de conocimiento más prestigiosas.

Son palabras que buscan fascinar, hacer propaganda, persuadirnos de que las cosas son así. Hay que tener una conciencia semiológica para vivir entre ellas.

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