EFE, Argelia
Los equipos de rescate buscan víctimas en las zonas de Argelia más afectadas por el terremoto del miércoles mientras cunde el descontento contra la actuación del Estado y se aproxima a los dos mil la cifra provisional de muertos.
La máxima autoridad del Estado, el presidente Abdelaziz Buteflika, fue abucheado ayer en una visita a Bumerdés, uno de los lugares siniestrados, por una multitud indignada por la imprevisión oficial, a la que culpan en parte del alcance del desastre.
Esta región, la más afectada por el seísmo, es donde se concentra gran parte del trabajo de los equipos enviados por más de una quincena de países -procedentes de España, Francia, Cuba, Estados Unidos o China- y donde Buteflika llegó a ser acusado de "asesino" por parte de una multitud encolerizada por la actuación oficial.
Los últimos datos sobre víctimas del terremoto elevan a 1.875 los muertos y 8.081 los heridos que provocó el movimiento sísmico, aunque el primer ministro argelino, Ahmed Uyahia, reconoció ayer a la radio estatal que el resultado final puede ser mayor.
Los equipos de rescate intentan salvar a las personas que hayan podido quedar con vida entre los escombros de los numerosos edificios derrumbados, muchos de ellos de reciente construcción.
Ayer los equipos españoles rescataban con vida a una niña de 18 meses.
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