EL DÍA/EFE, Tenerife/Madrid
Los dirigentes de CC OO estudiarán el próximo lunes la posibilidad de emprender acciones legales contra la Asociación de Trabajadores de Sintel y su presidente, Adolfo Jiménez, por "reventar" la manifestación del 1 de Mayo en Madrid e "instigar" las agresiones sufridas por el líder de este sindicato, José María Fidalgo.
El autor del incidente se puso ayer a disposición de la Justicia y pidió disculpas de manera pública.
El secretario de Organización de CC OO, José Luis Sánchez, explicó que Fidalgo "se encuentra bien y descansando fuera de Madrid", después de que un asistente a la manifestación del 1º de Mayo le asestase un golpe en la cabeza que le obligó a retirarse del acto y a acudir al hospital Clínico, donde recibió dos puntos de sutura.
El autor pide disculpas
Horas después de que Sánchez hiciera estas declaraciones, Fernando García Pérez, el trabajador de Sintel que agredió el 1º de Mayo a Fidalgo, ofreció una rueda de prensa para pedir perdón por el ataque. Anunció que tras su comparecencia se personaría en el Juzgado de Guardia para declarar sobre lo ocurrido.
García Pérez, de 49 años y con dos hijos, afirmó que lamentaba lo sucedido y que no sabía cómo había "perdido los nervios de esamanera". Quizá, apuntó, porque "he perdido el trabajo, tengo dos hijos, nadie me ha ofrecido un empleo y me siento engañado por el Gobierno y Telefónica".
Fidalgo, antes de conocer la identidad de su agresor responsabilizó de los golpes sufridos cuando participaba en la manifestación de 1º de Mayo "a la calaña moral de los agresores y, sobre todo, de sus inductores intelectuales".
Para Sánchez, lo importante no es el agresor "sino el que está detrás de él alentándole", dijo en referencia a Adolfo Jiménez.
Aunque a última hora de ayer la asociación envió un comunicado condenando la agresión, para Sánchez, ese gesto "no fue más que cinismo puro y duro" porque, en el último mes y medio, los trabajadores de Sintel han intentado atacar a Fidalgo por lo menos en tres ocasiones, denunció.
Además, "han empapelado" el domicilio del secretario de la Federación Minerometalúrgica, Ignacio Fernández Toxo, el dirigente de CC OO que negoció y finalmente suscribió el acuerdo con Telefónica y el Gobierno que puso fin, en agosto de 2001, a una acampada de 187 días protagonizada por los 1.200 trabajadores de Sintel.
El sector crítico de CC OO rechazó la agresión porque no se puede defender ninguna posición "sindical o de cualquier otra naturaleza a través de la violencia". A su juicio, "urge" el restablecimiento de relaciones entre la Federación del Metal de CC OO y los trabajadores de Sintel.
El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, calificó el ataque de "especialmente grave", debido a que "Gobierno, CC OO y Telefónica han cumplido lo acordado" tras la quiebra de Sintel. El ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, expresó su condena "más absoluta" y pidió que "recapaciten" los que han introducido "tensión"en el debate político. El portavoz del PSOE en el Congreso, Jesús Caldera, señaló que los trabajadores de Sintel, "si tenían alguna razón, la perdieron o, al menos, sus dirigentes". El coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, condenó esta agresión como algo "muy grave".
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