Con capacidad para almacenar 2.000.000 de toneladas en el 1.500.000 de metros cúbicos creados sobre 67.000 metros cuadrados de superficie, a primera hora de ayer comenzó a utilizarse la nueva celda de vertido abierta en el vertedero insular de Arico. Los técnicos calculan que su vida útil será de dos años y medio, período que se prolongaría si antes comienza el reciclaje de la basura.
Esta celda ha sido impermeabilizada con una barrera doble, que incluye una capa de drenaje de lixiviados y tuberías para canalizarlos hacia un pozo de captación y regulación del bombeo. Las instalaciones cuentan con un sistema de control de fugas mediante la colocación, bajo las zonas donde se acumula mayor cantidad de lixiviados.
El vertedero que será sellado estará sujeto a control y mantenimiento durante 30 años más, según la legislación vigente. La empresa adjudicataria del Complejo Medioambiental se encargará de eso y de poner en funcionamiento en breve la planta de lixiviados (restos líquidos emanados de la basura descompuesta).
El consejero de Desarrollo Económico del Cabildo, Miguel Ángel Guisado, y el alcalde de Arico, Eladio Morales, visitaron el vertedero ayer acompañados de concejales, de María Teresa Cruz, consejera insular del PSOE, y de técnicos. Las autoridades locales mostraron muchas reticencias sobre el funcionamiento del vertedero y gran malestar por los graves perjuicios que ocasiona a la agricultura, especialmente por el polvo que produce el movimiento de tierras en el interior del recinto.
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