CUANDO NOSOTROS cada noche nos entregamos en brazos de Morfeo, no nos acordamos de los miles, millones, que no pueden hacer lo mismo, no porque no quieran, sino porque Morfeo, en una expresa manifestación discriminatoria, no les permite que se acojan bajo su manto. Dormir no es tan fácil como la gente cree. Hay quienes no duermen absolutamente nada y hay quienes se están durmiendo continuamente. Yo conocí a uno que se dormía en el filo de una espada, y a otro que no lograba conciliar el sueño en la mismísima cama de Cleopatra. Una vez le recomendé que se leyera el "Kamasutra", por aquello de la "kama"; se lo leyó de un tirón, y ni por esas.
Yo no he sido nunca "malo de dormir", esa es la verdad, pero noto que últimamente "entrego las herramientas" con más facilidad. Yo creía que era por los años, pero me han dicho que no, que es por la televisión - basura que soportamos, que no hay quien aguante eso. Pero es que uno ya no aguanta ni una película completa. Cuando algunas veces me preguntan: "¿Tú has visto tal película?", generalmente contesto: "No, esa no me la he dormido todavía".
Pero muchos confunden dormir con soñar, y algunos hasta con roncar, cuando son tres cosas perfectamente diferenciadas. Dormir es estar en reposo, con suspensión de los sentidos y del movimiento voluntario; soñar, ver con la fantasía cosas durante el sueño, y roncar, hacer ruido bronco con el resuello, cuando se duerme. El no dormir y el soñar no producen generalmente separaciones matrimoniales, a no ser que se sueñe en alta voz y se diga todo lo que uno ha hecho durante el día en el ámbito extra - matrimonial. El roncar sí produce muchas separaciones, la última de ellas la de esa mujer que al día siguiente de casarse y de oír el primer "concierto" de su flamante marido, le dejó un papel sobre el pecho que decía: "¡Anda, y que te aguante tu padre!", y se mandó a mudar.
Soñar es fácil, sobre todo si se ha cenado mucho y no se ha hecho del todo la digestión cuando se va a la cama. Soñar es tan fácil que muchos sueñan despiertos: sueñan que se sacaron la Primitiva o que una hermosa mujer se enamoró de ellos. Después el estampido es cuando un amigo les dice: "¿Pero tú estás chalao o qué te pasa a ti?".
Yo consolaría a los que padecen insomnio, diciéndoles: "No se preocupen ustedes, que cuando lleguen a viejo, o vieja, ya verán cómo están todo el día durmiéndose". A mi juicio, lo de soñar es una verdadera bicoca, pues consigue uno y realiza todo aquello que le ha sido imposible en la vida. Y, además, soñar no cuesta dinero. Es de las pocas cosas que ya dan gratis.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD