COLPISA, Madrid
El Gobierno de José María Aznar se negó en redondo a revelar qué postura adoptará si el Consejo de Seguridad no autoriza un ataque a Irak y EE UU lo lanza. Ni el vicepresidente primero, Mariano Rajoy; ni Ana Palacio explicaron con claridad la posición de España si el ultimátum a Sadam, que copatrocina junto a EE UU, y Reino Unido, es derrotado en el Consejo.
Rajoy, no obstante, insinuó que si alguno de los países con derecho de veto y que son contrarios a un ataque, Rusia, Francia y China, hacen uso de su prerrogativa no será impedimento para que se desaten las hostilidades. Recordó que los bombardeos sobre Yugoslavia para terminar con las violaciones de derechos humanos de Milosevic fueron vetados por Rusia y, sin embargo, la OTAN atacó.
Rajoy respondió con evasivas a todas las preguntas sobre la posición de España si EE UU opta por el ataque sin el aval de la ONU. "Esperemos acontecimientos" o "debemos ceñirnos a los hechos" fueron sus argumentos para no precisar nada.
"Flexibles"
Señaló que el Gobierno está concentrado en trabajar por lograr "el mayor consenso posible" sobre la resolución que con la firma británica y el copatrocinio estadounidense y español se presentó en el Consejo de Seguridad.
Rajoy apuntó que los tres países impulsores de la iniciativa están dispuestos a ser "flexibles" para aceptar los cambios que propongan otros miembros del Consejo con un solo límite: "No desnaturalizar el contenido". El texto, prosiguió, tiene "vocación de ser la última oportunidad" para Irak y este apremio "no puede cambiarse". Fuentes diplomáticas indicaron que la resolución se modificará para dar un plazo de días a Sadam Husein para que muestre una voluntad inequívoca de desarmarse.
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