- Viernes, 7 de marzo de 2003
JOSÉ LUIS DÍAZ
Los países que sirven
EL PRESIDENTE del Gobierno español, José María Aznar, comentó el pasado lunes en la Junta Directiva Nacional del PP que no quiere que España se alinee a países que "no sirven". Lo dijo en el transcurso de una intervención en la que los dirigentes del partido intentaron cerrar filas - con éxito - para evitar la fuga de votos en el Congreso de los Diputados sobre el espinoso conflicto de Irak.
Sin duda, el "spanish premier" ha demostrado nuevamente que está crecido y que los devaneos con los dueños del mundo le sientan estupendamente. Su capacidad de asimilar como propios los argumentos ajenos - de los poderosos - sólo es equiparable al mimetismo que experimentó su acento cuando compareció con Bush en Tejas.
Ahora nos ha dejado una frase que pasará a la historia y que merece un análisis semántico. España, en su grave opinión, no quiere estar con los países que no sirven, de manera que sí quiere estar con los que sirven. La pregunta es sencilla; ¿qué acepción del verbo servir debemos tomar como referencia? ¿Aquella de "trabajar o hacer una cosa cualquiera para otro que le manda o paga o al que está sometido o quiere agradar" o aquella otra de "estar adscrito al manejo de una máquina, particularmente de una pieza de artillería"? No, seguramente el presidente empleó el verbo servir en su significado de "ser apto para realizar cierta función".
Pues yo, como muchos más, estaríamos orgullosos de pertenecer a un país que no sirviera para hacer esta guerra.
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