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Gallegos, un barrio de 300 habitantes con los servicios de un pueblo

Situado a casi once kilómetros del casco urbano de Barlovento, cuenta con iglesia y cementerio propios, escuela unitaria, consultorio médico, funeraria, supermercado, recogida domiciliaria de basura, agua potable y se está construyendo una casa de la cultura.

EL DÍA, Barlovento
25/feb/03 0:22 AM
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Gallegos es uno de los tres barrios que tiene el municipio de Barlovento y es también el más alejado del casco urbano. Está situado a casi once kilómetros del pueblo. Es por ello que, con los años, se ha ido dotando al mismo de una red de infraestructuras similares a las de un pueblo grande.

Y es que con apenas 300 habitantes, en su gran mayoría personas mayores cuya media de edad supera los 70 años, cuenta con iglesia, cementerio, escuela unitaria con su correspondiente cancha deportiva, funeraria, un pequeño consultorio médico, supermercado, recogida domiciliaria de basura varios días a la semana, agua potable en todas las viviendas, atención domiciliaria, en concreto de limpieza para los mayores, y alumbrado público. Además, el ayuntamiento está construyendo una gran casa de la cultura, que, aunque está muy bien, muchos gallegueros consideran exagerada para los pocos habitantes que tiene el barrio. Por eso, algunos bromean y dicen que al final se tendrá que destinar a residencia de ancianos debido al gran número de mayores que hay.

Ése es, quizás, uno de los principales problemas que tiene este lugar, ya que casi toda la gente joven está fuera, unos trabajando y otros estudiando, y es poco probable que vuelvan a vivir al barrio. Y, luego, el número de niños, jóvenes y gente de mediana edad que reside en el barrio no es muy elevado.

De ahí, que muchas casas que antes estaban habitadas ahora no lo estén porque sus propietarios han muerto o se marcharon fuera como sucedió en los 60, cuando muchos gallegueros emigraron a Venezuela o a Cuba en busca de fortuna. Desde entonces, muchas generaciones de gallegueros han dejado su pequeño terruño buscando un futuro mejor que, en ocasiones, han encontrado, y en otras, no.

Sin embargo, no solamente hay numerosas casas vacías, -algunas de ellas de gran belleza pues son viviendas tradicionales que están condenadas a caerse porque nadie las arregla-, sino que también se han abandonado muchos de los huertos que en otros tiempos se cultivaban y eran fértiles.

Antes, casi todos los vecinos sembraban de todo y tenían animales como cabras, vacas, bueyes, conejos, gallinas; y ahora, los menos,tienen algún animal y cultivan alguna huerta con plátanos, papas, naranjas, ñame, verduras o aguacates, pero nada comparable a hace veinte años, y es que muchos de los que cultivaban la tierra ya han desaparecido, y los que aún viven, o son demasiado mayores o tienen alguna enfermedad que les impide trabajar, y los jóvenes que quedan en el barrio ignoran la agricultura.

Los propios vecinos se lamentan de esta situación y dicen que es una pena porque "Gallegos llegó a tener cerca de mil habitantes y ahora se está quedando vacío". Pero aún así, los que viven allí se resisten a dejar el barrio y el consistorio anuncia que va a seguir invirtiendo en Gallegos y en los demás barrios porque, según explica el alcalde, David Rodríguez, "en un pueblo tan disperso como éste, donde no hay un núcleo de población muy definido, tenemos que descentralizar la inversión para que todo el municipio crezca de forma homogénea".

De las actuaciones que se están realizando, destacó especialmente la casa de la cultura que se está construyendo en el barrio, en la que ya se han invertido casi 180.000 euros y cuya primera planta (bar y sala de dominó y televisión) se espera inaugurar antes del mes de mayo, mientras que la parte alta (donde se habilitará el consultorio del médico, una pequeña biblioteca y una sala de reuniones y conferencias ) se terminará el próximo año.

Otro dato curioso es que, pese a la humildad de los gallegueros, casi todos han dado estudios a sus hijos. De aquí han salido abogados, maestros o pedagogos.