DESDE EL PASADO SÁBADO, una calle de la Ciudad de los Adelantados está dedicada a la prestigiosa figura de José Miguel Adán y Rodríguez, el Padre Adán. Un hombre nacido en Puerto de la Cruz que durante unos cincuenta años ocupó el cargo de reverendo canónigo de la Iglesia Catedral de La Laguna y se vació ofreciendo innumerables servicios hu-manitarios, asistenciales, sociales y culturales.
La alcaldesa lagunera, Ana María Oramas, lo expresaba con muy acertadas palabras en el transcurso del entrañable y merecido homenaje que recibió el Padre Adán: "Ha dado, y sigue dando aún, lecciones constantes de humanidad que han alumbrado y hecho mejores a quienes le han rodeado".
Nadie pone en duda que se ha convertido en una institución que incluso ya ha entrado, por sus numerosos merecimientos, en la historia de Aguere y de la Isla entera. Afortunadamente, aún lo tenemos entre nosotros y ojalá que Dios le dé muy larga vida.
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