CIENTOS DE NIÑOS agrupados en alegres murgas han revitalizado durante esta semana la Plaza de España de nuestra capital. Les ha tocado abrir los actos del Carnaval de este año, en los instantes previos al estallido callejero de las fiestas invernales, que tradicionalmente localizan su centro neurálgico en este espacio de la ciudad. Coincidiendo con el arranque del calendario de certámenes, el Salón Noble del Cabildo acogió la presentación del plan director para la remodelación de la popular plaza, una de las puertas de entrada más singulares entre las que ofrece Tenerife. De la mano del arquitecto suizo Jacques Herzog, laureado hace dos años - junto a su compañero de estudio Pierre de Meuron - con el prestigioso Premio Pritzker, el "Nobel" de la especialidad, tuvimos la ocasión de disfrutar de las claves de lo que será su proyecto. Nos ilusionó a todos con la descripción del "salón donde se encontrará la gente de la Isla", como él mismo lo definió.
Aunque la sola posibilidad de recuperar la condición marítima perdida hace varias décadas seduce a cualquier ciudadano, el proyecto emprendido por el Cabildo, junto a la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Santa Cruz, contiene numerosos elementos capaces de entusiasmar a un pueblo que quiere ser partícipe de un hito que marcará la historia de la ciudad y de la Isla, como señaló en el acto el vicepresidente del Gobierno, Adán Martín. Un proyecto que, unido a otros muchos que van adquiriendo forma, nos sitúan ante un Santa Cruz adaptado a los nuevos tiempos, que conserva rasgos pero que puja con fuerza, asimismo, para reafirmarse como la capital moderna que es. Todo ello en equilibrio permanente, para que no sea a costa de otros barrios, pueblos y ciudades. Y en beneficio de nuestras gentes y de quienes nos visitan. Ahí radica el éxito.
El avance de cualquier pueblo sólo es posible desde la ilusión. Resulta imprescindible idear, trazar objetivos en el tiempo, creer en todos ellos y poner manos a la obra en su ejecución. El pueblo santacrucero, como el de Tenerife en su conjunto, así lo ha comprobado. Sobre todo en los últimos veinte años. Sólo así puede entenderse el cambio que ha experimentado la capital y toda la Isla. Se cimentó en un sueño que, con el transcurrir de los años, se ha hecho realidad y que ahora requiere la asunción de nuevos retos para proseguir el avance. Ese es el espíritu que ha impregnado a figuras de la talla de Herzog y De Neuron para volcarse en la remodelación de la Plaza de España, como en el nuevo puerto y en el Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporánea (IODACC). A todos ellos se refieren con entusiasmo en sus apariciones en medios nacionales e internacionales.
Llegados estos momentos, próximos también a una cita electoral, surgen algunos mensajes sombríos y precisamente huérfanos de esa ilusión imprescindible para continuar construyendo la Isla que queremos. Quienes los emiten no encuentran otra manera de llamar la atención, seguramente porque tampoco tienen las ideas y el tesón necesarios para que calen como alternativas. Apelan a un cambio "porque sí". Sin más. Seguramente porque en el fondo reconocen los resultados de la positiva transformación que se viene produciendo en nuestro territorio y de la que podían ser partícipes.
Porque los frutos de la cooperación son los que en definitiva ayudan al avance. Y desde la oposición constructiva también es posible. Nunca desde el diseño de una supuesta realidad catastrófica que nadie se cree.
Los ciudadanos de Santa Cruz, de toda la Isla, tienen el derecho de continuar soñando con la materialización de proyectos como el presentado esta semana. Tanto porque en su memoria albergan otros que han terminado viendo ejecutados, como porque atesoran - sobre todo - la cualidad de empujar a favor de su ejecución. Así han hecho grande y mundialmente conocido el Carnaval que está a punto de comenzar y del que las murgas infantiles han hecho de pregoneras. Y también así son capaces de confiar en quienes trazan nuevos elementos de desarrollo socioeconómico como este de la Plaza de España. Otra puerta de entrada que ilusiona.
* Presidente del Cabildo
de Tenerife
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