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La murgamanía

Ramón Guimerá, Nicolás Mingorance, Luis Hormiga o los hermanos Marichal son coleccionistas de libretos de grupos críticos, con los que alguno ha aprendido a leer.

16/feb/03 23:46
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EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife

El auge de las murgas se ha vuelto a poner de manifiesto este año al agotarse en 12 horas no sólo todas las entradas para la final, sino también los bonos murgueros que oferta la organización.

Casi tan callada como la labor que realizan los murgueros durante los casi seis meses que permanecen en el más absoluto de los anonimato preparando sus repertorios, es la afición de componentes de estos grupos críticos que han hecho de su murga su afición.

Como quien colecciona estampas, bolígrafos o llaveros, Ramón Guimerá Peña, Luis Hormiga, Nicolás Mingorance o los hermanos Marichal han dedicado gran parte de su vida a ir recopilando libretos de murgas, con especial énfasis en el rescate de cancioneros de los años sesenta y setenta. Son éstas las joyas de su colección.

Ramón Guimerá Peña es, quizás, el exponente máximo de una labor callada y ardua en la que ha empleado casi más de 15 años de su vida, a pesar de tener casi 40. Fundador de la infantil Piotinos, es el autor del único libro que se ha publicado sobre los grupos críticos "75 años dando la murga", con motivo de las bodas de brillante. En su colección, no sólo entran los libretos, sino que abarca desde alguna de las batutas de los más célebres directores de murgas hasta instrumentos hechos por los más admirados artesanos murgueros, desde el fallecido Gangue a Enrique González o Gilberto González. Por si fuera poco, se "quemó las pestañas" durante años en la biblioteca municipal, así como en la Casa de la Cultura, indagando en la historia del Carnaval, además de atesorar en la actualidad una colección única que, como quedó de manifiesto en la exposición celebrada con motivo de los 75 años de las murgas tinerfeñas celebrada hace casi 10 años en el Círculo de Bellas Artes, podría ser un reclamo ideal para el futuro museo del Carnaval.

Nicolás Mingorance, durante 40 años y hasta la última edición componente de la afilarmónica Ni Fú - Ni Fá, es historia viva de la murga madre del Carnaval, que también tiene inmortalizada gracias a su locura por el mundo de la fotografía. Así, en su casa se agolpan maletines de cancioneros, cintas, fotografías, octavillas sueltas de las letras que se repartían los domingos de Piñata de los años sesenta y setenta que él se ha encargado de archivar, además de la colección completa de todas las cintas editadas por la Fu - Fa. Entre sus joyas, el cuadro que pintó su compañero de murga y amigo Enrique González, en el que aparecen el director de la Fu - Fa y él, y el saxofón que realizó artesanalmente Enrique y que guarda como un tesoro Mingorance en su hogar.

Las nuevas generaciones también piden paso. Así, los hermanos Marichal, componentes en la actualidad de la afilarmónica Ni Fú - Ni Fá, reconocen que aprendieron a leer "de carrerilla" en los libretos. Heredaron una colección que año tras año inició en los años sesenta su madre y que ellos se han encargado de ampliar hasta hacerse en la actualidad con más de 400 ejemplares. En la actualidad están empeñados en buscar algún cancionero de los Diabólicos, de la época en la que ganó los primeros seis premios consecutivos de Interpretación (finales de los años sesenta y primeros de los setenta), o de los Paralelepípedos. Para ellos, esas hojas viejas son billetes de 500 euros.

Como quien se afana en transmitir sus mejores costrumbres y hábitos, Luis Hormiga (más conocido en Bambones como "Suspi") colecciona los canciones "codo con codo" con su hijo, quien conoce mejor las murgas de los años sesenta que las autonomías españolas. En "Suspi", junto a su condición de coleccionista de libreto y de todo lo que tenga relación con el género murguero, se encuentra uno de los pocos amantes de los cancioneros, publicaciones que van menguando en detrimento de los CD que incluyen los repertorios. Él mantiene el libreto de Bambones como un referente, pues defiende una particular forma de entender el Carnaval: Leyendo las letras de las canciones de décadas pasadas descubres cuáles eran los problemas que afectaban a aquella sociedad.

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