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Desfachatez preelectoral

DOMINGO, 9 DE FEBRERO DE 2003 21:21
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SI DESFACHATEZ significa insolencia, atrevimiento, desvergüenza o descaro, entre otros, eso mismo es lo que está ocurriendo en este período preelectoral continuo que estamos viviendo en todo el territorio nacional y, por ende, en nuestra Comunidad.

Pero este ambiente revestido de tanta desfachatez crea un clima de desasosiego en la población que no es bueno para el normal desenvolvimiento de la vida cotidiana y no contribuye en nada a solucionar los auténticos problemas que tenemos.

No sabemos con qué empezar, si por la Comunidad o por el Parlamento español o por el País Vasco o por la sanidad o por la guerra de Irak. Todos ellos presentan problemas importantes, cada uno en su rango, que son preocupantes y dificultan un enfoque parejo.

Por empezar por lo que tenemos más cerca, nos referimos al Sr. Talavera, director del Servicio Canario de Salud. No entendemos lo que ha dicho en sus declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación a bombo y platillo acerca de la lista de espera de enfermos pendientes de operar. Ha afirmado que entre los meses de febrero y mayo se operará a 11.260 enfermos. Así, a bote pronto, podría ser una grata noticia, pero al analizarla se deja de entender que se emplee tanta desfachatez a la hora de especular con enfermos que están pendientes de resolver su problema de salud, que es para ellos lo más importante.

Llama la atención que haga semejante oferta sólo tres meses antes de unas elecciones, como si se tratara de la apertura oportunista del túnel de la avenida Tres de Mayo. ¿Por qué no se han operado antes si era tan fácil tomar la decisión? Y si ahora se pueden operar todos esos enfermos en tres meses, ¿por qué no se han mantenido esas cifras tan enormes de operaciones a lo largo de todo el año y, así, eliminado la lista de espera hace tiempo? ¿Dónde se van a operar y quiénes los operarán?

Son muchas preguntas y las respuestas son difíciles de encajar. Lo único cierto es que el asunto de las listas de espera se maneja, incluyendo su trasvase de un centro sanitario a otro y su ejecución definitiva, por parte de las autoridades sanitarias como si los que componen tales listas fueran ganado. Y todos nosotros somos susceptibles de encontrarnos un día en una de esas listas.

Es inadmisible tanta desfachatez, que nos resulta insoportable sabiendo que lo que la causa es sólo la proximidad de unas elecciones políticas.

Para colmo, cuando se distribuyen los enfermos se destinan a ser operados en centros sanitarios concertados (esto no nos parece mal, puntualmente), de manera que se derivan de las listas de espera de los grandes hospitales hacia otros centros, se les dice a los que no se prestan a ello que pierden su antigüedad en la lista de espera, que puede ser de varios años. Todo ello, incluido el destino forzoso para ser operados por cirujanos que, en general, no los conocen, es anticonstitucional.

Pero hay algo todavía más grave: para que estos enfermos puedan ser operados precisan de anestesistas, y como éstos son escasos en el mercado sanitario, se están estableciendo unas pautas de comportamiento que son de deslealtad hacia las instituciones públicas y hacia el erario público, pues el mismo financiador, que es la Consejería de Sanidad, paga por el mismo trabajo mucho más en los centros concertados que en los públicos. Así, anestesistas y también cirujanos emigran hacia la esfera extrahospitalaria, dejando aún más en precario los centros públicos, engendrando más listas de espera en los hospitales y todo ello achacable al máximo responsable sanitario de Canarias.

No vale el argumento que ha esgrimido el Sr. Talavera diciendo que las normas vienen de Madrid, refiriéndose a las decisiones del ministerio de Sanidad de normalización de las listas de espera en todo el país. Aquí eso no vale, porque los cambalaches que se están viendo son demasiado ostentosos, porque aquí el Sr. Román Rodríguez creó una norma de incompatibilidades de los profesionales sanitarios que sólo existe en esta Comunidad y, sin embargo, en esto no ha habido normalización que valga.

Por cierto, estamos pendientes de saber qué va a ocurrir con el antiguo Hospital Militar de Santa Cruz de Tenerife, ya que al parecer su explotación como centro sociosanitario se le ha concedido a una empresa por al menos cincuenta años.

El mundo sanitario está muy revuelto en las Islas, particularmente en Tenerife, pero no se toman medidas para resolver los tremendos problemas que tenemos porque estamos en período preelectoral. Algunos políticos (ya demasiados) están sólo preocupados por el Sociobarómetro, por las listas en que se quieren colocar, por los resultados electorales de sus propios partidos, pero no están nada preocupados por los ciudadanos y sus problemas. Sólo se centran en matar al mensajero y su principal función, que es la pública, está totalmente abandonada.

Coalición Canaria cultiva diariamente la pugna entre Román Rodríguez y Adán Martín y sus respectivas posibilidades de ocupar la presidencia. Parecen tan sólo luchar por ver quién inaugura más cosa y quién engaña más al otro. Siempre fue una cohabitación imposible pero lo de ahora es insoportable para el ciudadano normal.

Señores políticos, no nos falten más al respeto. Su desfachatez está alcanzando límites esperpénticos y les están haciendo daño a instituciones, como es el caso de los hospitales, cuya recuperación puede llegar a ser imposible, por no hablar de sus partidos políticos y la normal convivencia ciudadana.

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