JORNADA, S/C de Tenerife
Jonathan Torres ha procurado manejar con coherencia la situación en la que se ha visto inmerso, después de que se convirtiera en la única petición del Universidad como contraprestación a la cesión de derechos del entrenador David Amaral al CD Tenerife.
El nuevo técnico blanquiazul recomendó al delantero en el entrenamiento del pasado miércoles que diera el visto bueno a su marcha al club grancanario, hasta el término de esta campaña, con la idea de que acumulara experiencia y regresara al conjunto blanquiazul para afrontar el próximo curso con más garantías de participar.
Así las cosas, el lanzaroteño optó por tomarse algunas horas para reflexionar y valorar la propuesta en el entorno familiar y con su representante. Una vez madurada su decisión, que coincide con los consejos de David Amaral, Jonathan aprovechó para solicitar algunas ventajas. La principal tiene que ver con su contrato, que se prolonga, según lo establecido originalmente, en la siguiente campaña más otra opcional. Con su marcha al Universidad, Torres quiere que el Tenerife amplíe su vínculo en otro curso, como mínimo. Además, el futbolista reclama otras cláusulas adicionales, una de ellas, relacionada con el alquiler de su vivienda.
Ayer, el director deportivo blanquiazul, Miguel Ángel Ruiz, declaró que "el entrenador conversó con él y le explicó todo. No creo que hay mayores problemas". Además, desmintió que Jordi también estuviera incluido en el intercambio entre estudiantiles y "chicharreros". "Desconozco esa opción, con Jordi no hay nada".
Por su parte, Jonathan Torres aclaró que "la conclusión que extraigo de todo esto es que me tengo que ir, no hay otra. Vine con unas condiciones que no correspondían a un profesional y lo hice con la idea de triunfar aquí. Para mí es un palo, porque quería jugar en el Tenerife, pero no me iré hasta que no haya un nuevo acuerdo. Si no, me quedaré".
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