Cultura y Espectáculos
RAÚL TABARES TEJERA PINTOR

Un autor que cabalga entre la tradición y el ensayo


16/ene/03 20:07 PM
Edición impresa

RAÚL TABARES TEJERA (La Laguna, 1928) es uno de los maestros de la acuarela canaria, técnica a la que consagró su probada sensibilidad y originalidad hace ya más de seis décadas. Este veterano pintor tuvo la suerte de ver "in situ" cómo Bonnín "retrataba" bellos paisajes y escenas de su entorno, incluso le sujetó el paraguas cuando lo hacía. Fue entonces cuando se sintió atraído por la pintura, aunque su padre le advirtió que se iba a morir de hambre. Se confundió.

La dilatada producción plástica de este miembro de la Agrupación de Acuarelistas Canarios, que también practicó con el óleo, siempre se ha movido en dos terrenos casi antagónicos, la figuración pura y dura, sobre todo la centrada en el paisaje (en especial El Teide), y la creacionista, que derivó en bellas y sugerentes abstracciones, faceta que compartió con su colega Manolo Sánchez. Es en esta vertiente, que él denomina "antiacuarela", donde se siente más a gusto, porque le permite experimentar, ensayar con manchas de color, e invitar al espectador a interpretar el cuadro, a llenarlo de significado. Para él, es el público el que tiene que ver y hacer el cuadro. "Que las manchas le digan algo, que le sugieran montañas, nubes. Son paisajes mentales, manchas indefinidas de la época en la que me metí con la pintura negra, en la que todo estaba hecho sobre papel negro. Era hacer cuadros abstractos, que el público podía colocarlos en la posición que quisiera y leer lo que le diese la gana. Me satisface mirar esas manchas que no pretenden ser nada determinado, pero que te permiten elucubrar lo que quieras", explicó.

A pesar de sentirse más atraído por la experimentación, Tabares también ha demostrado su virtuosismo en la temática paisajística, obras que pinta al natural, en su plena luz. Él considera a la naturaleza viva como la gran maestra de la pintura: los árboles, las casas, las piedras... Todos son nobles motivos para reproducir y traducir al lenguaje plástico, a través del regocijo que le provoca jugar con los colores y las formas que quedan impresas en el papel.

Raúl Tabares está contento. Dentro de unos meses Puerto de la Cruz acogerá una antológica, integrada por más de setenta obras de todas sus etapas, que se distribuirán entre la sala de CajaCanarias, el Instituto de Estudios Hispánicos y el castillo de San Felipe.

RAÚL TABARES TEJERA PINTOR