El arquitecto que se ha encargado del refuerzo y de la seguridad del edificio Alsaca, en Rambla de Pulido, Jesús Romero Espejas, manifestó ayer a EL DÍA que todavía faltan 500 puntales para asegurar la parte trasera del inmueble, debido a que ya se han terminado los materiales aportados por los vecinos.
Pese a todo, el arquitecto aseguró que el edificio Alsaca no corre peligro de derrumbe. Romero Espejas todavía no ha entregado la obra ni las llaves porque, en su opinión, sigue siendo responsable de los trabajos, que están sin terminar. Así se lo comunicó ayer tanto al concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz, Norberto Plasencia, como a los representantes de los vecinos, que acudieron a la reunión convocada por Plasencia.
Los propietarios manifestaron, hace meses, su desacuerdo con el precio fijado por este arquitecto para rehabilitar el inmueble, que asciende a 3,61 millones. Por este motivo, los vecinos han buscado otro arquitecto para que realice un nuevo estudio, con el fin de conocer si podría haber variación en el resultado.
Pese a que todavía no ha entrado en el edificio dañado, el nuevo arquitecto ha dicho a los vecinos que él podría restaurarlo por 540.000 euros y, además, los ha invitado a que visiten otros inmuebles que él está rehabilitando en el Sur, más o menos con la misma problemática.
Responsabilidades
Jesús Romero Espejas comunicó a los propietarios su disposición a firmar el deslinde de responsabilidades con el nuevo técnico de los vecinos cuando ellos quieran. Además, Norberto Plasencia ha solicitado estar presente en este acto, junto con técnicos municipales.
En la actualidad todos están pendientes del resultado que arroje el informe de laboratorio de Madrid, que hará otra vez las catas para comprobar los daños del edificio.
En este sentido, Romero Espejas indicó que respeta la decisión de los vecinos, pero hizo hincapié en que todas las pruebas ya se han realizado y que han aportado luz sobre los fuertes daños de la estructura de los edificios Alsaca I y II de Rambla de Pulido.
No obstante, los propietarios aún no tienen claro el futuro de este inmueble. Por una parte están un poco cansados de aportar dinero para los arreglos, que ya se acercan a 5.000 euros y, en segundo lugar, no existe unanimidad sobre su derribo.
Por este motivo han decidido crear una comisión de seguimiento de esta cuestión, que es vital para todos y presenta un futuro incierto.
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