No sé si Miguel Zerolo asistió o no a la gran manifestación en defensa de los montes de Vilaflor, pero en todo caso hoy se imagina uno al regidor santacrucero telefoneando a su colega del municipio más alto de España, para disculparse por no haber ido, o para decirle "yo sí fui", y nada más. Y no le preguntaría cómo está el electorado por esas bandas del Sur y qué posibilidades tiene Coalición Canaria en aquellos predios, porque Fumero pertenece al Partido Socialista, aunque en algún momento se quejara de que lo habían dejado un poco solo.
De todas maneras, al leer la retrospectiva noticia, uno ve con simpatía a aquellos patriarcales alcaldes, algunos con luengas barbas, que se ocupaban de que a los ciudadanos que tenían en el censo no les faltara la comidita, sobre todo la rica papa del país, que siempre ha sido la base ineludible de la alimentación isleña. Ahora va usted a quejarse al Ayuntamiento de que en el mercado no hay pescado salado o que éste esta muy caro, y lo más probable es que lo manden al Defensor del Pueblo con viento fresco. Un Defensor del Pueblo que si no le dan más poder ejecutivo, poco puede hacer por el ciudadano. Aquellos alcaldes no sólo se cuidaban de los precios, sino que además les compraban las papas, para que usted ni se molestara.
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