El tiempo medio en lista de espera para un trasplante cardiaco es de 66 días, mientras que para recibir un hígado la media se sitúa en 146 días y para ser trasplantado de pulmón el paciente espera 133 días.
No obstante, según las cifras aportadas por el Gobierno en una respuesta parlamentaria a la diputada de IU Marisa Castro, el 50 por ciento de los pacientes que esperan un corazón son trasplantados antes de 33 días; en el caso del trasplante hepático, para el 50 por ciento de los enfermos el hígado llega antes de 100 días; y el 50 por ciento de los que necesitan un pulmón lo reciben antes de 97 días.
A pesar de estos datos, en el momento en el que se analizaron las listas, el tiempo medio de los pacientes que estaban pendientes de recibir un órgano era superior al tiempo que habían esperado los ya trasplantados, 200 días para los hepáticos y 128 días para los cardíacos.
Esta diferencia de demora entre trasplantados y pendientes de trasplante, según el Ejecutivo, es una muestra de cómo influye en estos procesos la variabilidad de la práctica clínica y la incidencia de las diferentes patologías que conducen a la insuficiencia terminal de órganos.
Los trasplantes, explica el Ejecutivo, son un "procedimiento médico singular", pues no pueden progresar sólo por el incremento de recursos humanos o materiales, sino que precisan del aumento de donaciones.
Por ello, el importante crecimiento de la actividad de trasplante en España, que desde el año 1992 ostenta las mayores cifras de donantes por millón de habitantes del mundo, no es suficiente para hacer frente al mayor aumento de la demanda.
Oferta y demanda
Como caso paradigmático destaca el trasplante hepático: en los diez años transcurridos desde que España alcanzó la supremacía en las tasas de donación a nivel mundial, se ha multiplicado por dos la actividad de trasplante, pero el número de pacientes incluidos en la lista de espera se ha multiplicado por tres.
De este modo "la disponibilidad de órganos y la demanda de los mismos es cada año mayor, con el consiguiente aumento del tiempo en lista de espera y, lo que es más importante, de la mortalidad en lista de espera", explica el Ejecutivo. No hay que olvidar, añade, que el procedimiento de trasplante es la última esperanza de estos pacientes y que el tiempo de supervivencia de los enfermos con fallo en algún órgano vital es limitado.
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