"Entonces no supimos que abríamos una puerta para la emigración africana hacia Canarias", ha señalado Ahamed Salmo, el saharaui que en febrero de 1995 pilotó la primera patera que llegó a Fuerteventura y que abrió el éxodo por vía marítima hacia el Archipiélago.
Desde entonces, unas 7 mil personas, según fuentes policiales, han llegado a las costas canarias procedentes de Marruecos y de países subsaharianos en busca de una vida mejor, y varias decenas más han encontrado la muerte en el intento.
Salmo, que realizó la travesía en compañía de cinco saharauis más, recuerda que a poco tiempo de zarpar de El Aaiún se distinguían entre tinieblas los destellos del faro de La Entallada, en el municipio de Tuineje, que sirve de referencia para quienes navegan hacia Fuerteventura en medio de la oscuridad.
Los seis hombres, con las cabezas cubiertas por turbantes, desembarcaron en la Isla por la tarde y fueron encontrados por un periodista alertado por vecinos que presenciaron los hechos.
Los inmigrantes corrieron suerte dispar, pero la de Salmo ha seguido vinculada en a la inmigración, ya que se casó con una saharaui que llegó en patera tiempo después y trabajó para la Policía como traductor de los indocumentados que arribaban a la costa hasta hace dos años.
Actualmente, Ahamed Salmo está empleado en un restaurante de Caleta Fuste, adonde llegó con su patera siete años atrás. Y explica en motivos políticos las causas para dar el salto a Canarias, ya que él y sus compañeros fueron detenidos por realizar pintadas a favor de la independencia del Sáhara.
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