LA GUERRA DE ANGOLA HA CONCLUIDO, después de casi treinta años y, redondeando, un millón de muertos, cientos de miles de heridos, inválidos y refugiados... Este desastre, aparentemente, terminó ayer: gobierno y guerrilla firmaron un solemne acuerdo en la capital, Luanda.
Este hecho, acto final una de las grandes matanzas africanas y aún universales, es, con todo, un triunfo de una de las partes, por pírrico que parezca en un marco de devastación semejante: con más de diez años de retraso, UNITA (Unión pro - Independencia Total de Angola) asume que no puede derrotar al gobierno del presidente Dos Santos... pero para eso ha habido que matar a su jefe, Jonas Savimbi.
Este guerrillero políglota, de buena formación , antigua hechura de la CIA y Africa del Sur (la Sudáfrica del apartheid, desde luego) fue el elegido para impedir la consolidación del régimen, independizado de Portugal tras una épica lucha guerrillera, y tildado de pro - soviético. Llegó a disponer, incluso, pero más tarde y después de la intervención secreta americano - sudafricana, según se sabe ahora, del apoyo de tropas cubanas.
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