Santa Cruz de Tenerife

Los forenses afirman que el asesino de una chica en Las Mercedes sabía lo que hacía

Los médicos que comparecieron en el juicio con jurado popular descartan que el joven, que apuñaló 23 veces a una amiga en Madre del Agua, padezca una enfermedad mental, abundando en que era consciente el día de los hechos de lo que hacía, pero no aprecian ensañamiento.

EL DÍA, S/C de Tenerife
15/mar/02 9:34 AM
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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial tinerfeña acogió ayer la segunda sesión del juicio con jurado popular por un presunto delito de asesinato cometido por J.D.B., el 5 de octubre de 2000, con la comparecencia de los peritos forenses y las modificaciones realizadas por las partes en sus peticiones de pena para el inculpado, el cual confesó haber asestado 23 puñaladas a su amiga con un cuchillo en la zona de Las Mercedes conocida como Madre del Agua.

Según el testimonio de los peritos forenses, "las dos primeras cuchilladas se las dio cuando estaba de pie, seguidas y sin que a la chica le diera tiempo de girarse. Cuando la víctima estaba boca arriba le dieron el resto de cuchilladas, incluso la del cuello".

Los especialistas comentaron que la herida del cuello era única, pero tenía tres "colas" posiblemente producidas por la propia arma blanca. "Cuando hablamos de que ha habido violencia es porque se atravesaron tejidos y huesos, lo cual requiere mucha fuerza. Hay que tener en cuenta que seccionó costillas en el lado derecho e izquierdo", según los doctores.

Uno de los forenses dijo que se aplicó una violencia importante y que las heridas propinadas por la espalda afectaron a los pulmones, causándole una insuficiencia respiratoria y una hemorragia lenta. La causa de la muerte fue un schok hemorrágico y falleció entre las nueve y las tres de la tarde. "No murió en el acto", concluyeron los doctores.

Asimismo se dijo en la Sala que "el que no hubiera tocado el corazón sólo fue una mera casualidad. Las 23 cuchilladas se dan para asegurarse de matar. Las heridas fueron dirigidas hacia una zona donde se hallan los órganos vitales. Pese a haber sido apuñalada en 23 ocasiones no hay ensañamiento".

Prueba psiquiátrica

Las pruebas psiquiátricas de la acusación coincidieron con las de la defensa en el test de inteligencia, el de la personalidad, un electroencefalograma y un TAC, pero las conclusiones eran dispares, ya que consideraron - los médicos de la acusación - que el acusado tiene una inteligencia normal, su cociente intelectual es bueno, pero presenta trastornos de histeria. Los trastornos de personalidad de este tipo se dan entre el 70 y el 85 por ciento de los delincuentes, mientras que en la población normal el porcentaje es de un dos. Cuando cometió el delito tenía plenas sus facultades mentales".

Cuando a los especialistas se les requirió para que valoraran los distintos intentos de suicidio del acusado manifestaron que "cada vez que tiene un problema amenazan con quitarse la vida, de esa forma llaman la atención para salir del problema. Son rasgos histéricos. Es una persona que intenta olvidarse de todo lo desagradable. Sabe lo que hace, pero no recuerda todos los detalles. El mecanismo de defensa cuando hace algo malo es intentar suicidarse, pero toma precauciones para no morir. Es como una llamada de atención".

Los médicos dijeron que en los análisis que le practicaron al inculpado no se probó que tomara herbicidas, ya que ese tipo de sustancias dejan huellas.

El trastorno psiquiátrico que padece el acusado - para los doctores de la defensa y de la acusación - es el de una personalidad límite. En el informe que consta en el hospital militar donde fue tratado el acusado cuando prestaba el Servicio Militar se recoge que "se le diagnostica una personalidad histérica" y en La Candelaria se le detectó una "personalidad disociativa".