Santa Cruz de Tenerife

La fontana de la plaza de Weyler cumplió cien años


27/feb/02 21:38 PM
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La historia de la plaza de Weyler de la Capital comienza a escribirse en 1875 cuando en lo que era una parcela despoblada, situada frente al entonces Hospital Militar, comienzan a plantarse los primeros árboles y la Sociedad Constructora de Edificios urbanos construye tres casas terreras. La decisión del Ayuntamiento de prolongar la calle del Castillo, reforma inaugurada ese mismo año, colabora de forma definitiva a su desarrollo.

El general Weyler llega a la Isla en abril de 1878 y comienza a construir un edificio para la Capitanía General un año después, con el derribo de las instalaciones hospitalarias, según los datos publicados por el Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento en un libro sobre la fontana de la plaza.

Días después empezaba una obra de gran importancia para el desarrollo de la Capital: la apertura a través de varias huertas de La calle Galcerán, lo que permitió conectar esa parte con la carretera de La Laguna (actual rambla de Pulido) con el entonces Barrio Nuevo, que estaba en esos momentos en construcción.

La apertura se hizo gracias a las aportaciones de los mismos propietarios de las huertas, junto con la entidad constructora que la llevó a cabo.

Como destaca Alejandro Ciorenescu en su "Historia de Santa Cruz de Tenerife", la de Weyler ha sido siempre una plaza más orientada al tránsito que al descanso, a diferencia de la plaza del Príncipe, a pesar de que una ordenanza de 1852 establecía al primero de los dos recintos como uno de los lugares reservados para descansar y dar de comer al ganado y a las caballerías.

Fue el alcalde Pedro Schwartz quien quiso embellecer el lugar con una fuente de 5,8 metros de altura, obra de Canessa y traída desde la ciudad italiana de Génova, que en diciembre de 2001 cumplió sus primeros cien años de vida.

Infantes, gárgolas, guirnaldas, grandes conchas y peces forman parte de la decoración de este valioso elemento de la plaza.

Maltratada de forma importante por los excrementos de la palomas, la fontana se encuentra en lista de espera para ser restaurada por el Ayuntamiento.

Muchos vecinos de la Capital utilizaron la plaza como estación de transportes. Por allí pasaba el tranvía, que también fue inaugurado en 1901. Posteriormente, se instalaron en el lugar varias paradas de guaguas.

La instalación frente a ella de la Capitanía y la extensión de la calle Castillo restó protagonismo a la plaza de La Candelaria en las preferencias de los habitantes de Santa Cruz como lugar de reunión y paseo.