Llegan otros 90 minutos decisivos al Heliodoro. Porque para el Tenerife la victoria es apremiante. Con casi una mitad de Liga aún por disputar, pero con una corriente de desánimo que no hace más que mermar en la salud moral del equipo. A cuatro puntos ya de los puestos de permanencia, la victoria se presenta más valiosa que nunca.
Su rival tampoco conoce la tranquilidad. El Barça llega a Tenerife con la figura de su entrenador cuestionada y aún con los rescoldos del escándalo ahondando en la herida. Pero es un grande, y los isleños quieren valerse de ello para extender sus creencias.
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